viernes, 1 de marzo de 2013

Con vistas al Monte Pio (residencia de Feijóo)

Hay un lugar en Santiago con vistas a Monte Pío donde las noches de invierno el viento pega con fuerza en la cara. Hasta allí no se va por casualidad. Hay que ir de forma premeditada. Es miércoles de madrugada. Son ya más de las doce y media de una noche en la que la temperatura va descendiendo hasta los 2,8 grados. Ahí, refugiados de la intemperie por el saliente de una dársena, duermen al raso más de una veintena de personas. Cuando agotan los ocho días al mes a los que tienen derecho en el albergue de transeúntes, esa población fluctuante de personas que no tienen casa tratan de buscar un lugar. Puede ser «un cuarto por horas» con calefacción a los pies de un cajero automático u otro más gélido a la intemperie. Los primeros tienen la ventaja del calor, pero no están en un lugar escondido. Aunque el segundo es incómodo, está oculto. Además, no tienen que pasear con los enseres a cuestas todo el día. «No caixeiro de aí ao lado durme un home. Está lendo sempre, teñoo visto na biblioteca. Para aí ou naquel outro de máis arriba», dice la dueña de un local de hostelería de la zona vieja de Compostela.

Foto: personas agolpadas a las puertas de un comedor social.

Fte: extracto de www.lavozdegalicia.es

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