Comunicado del Partido SAIn tras las elecciones generales del 28 de abril
Transcurridas
las primeras horas tras conocer los resultados electorales de la
jornada de ayer queremos hacer pública nuestra reflexión respecto de lo
que estos resultados exponen.
La victoria electoral del PSOE muestra que nuestra realidad política
es tan dinámica que lo que hace tan solo unos años parecía un partido
abocado al desastre y del que algunos profetizaban su desaparición,
ahora recibe un claro mandato de gobierno. Un mandato de gobierno que no
es un cheque en blanco. El PSOE tiene la posibilidad de intentar un
pacto con Podemos y nacionalistas, con Ciudadanos, o intentar un
gobierno en solitario con apoyos puntuales. Los desafíos que tiene este
país, en particular la crisis nacionalista, invitan a buscar acuerdos
que sean lo más estables posible y que no hagan depender los
presupuestos del estado, las decisiones políticas, la estabilidad de
gobierno, etc de la insolidaridad y el interés de los nacionalistas. La
diversidad regional y política que muestra el reparto de escaños y de
votos en España no puede traducirse en el chantaje permanente al que nos
tienen acostumbrados nacionalistas vascos y catalanes. La
responsabilidad política del PSOE ante este futuro es clara. Tan clara
como su victoria.
El PP culpa de sus malos resultados a la fragmentación del voto al
aparecer tres partidos de derechas, sin hacer la mínima autocrítica del
porqué de esa fragmentación. En el PP cohabitaban tres almas: una
liberal, una democristiana y una claramente conservadora e incluso
reaccionaria. El alma liberal se ha visto representada en Ciudadanos y
el alma conservadora en Vox. Pero el alma democristiana, la que le
quedaba al PP como opción electoral, ha sido históricamente la más
despreciada dentro del PP, de ahí que se haya encontrado tan descolocado
de discurso y haya sido incapaz de mostrar un perfil político propio
durante esta campaña. Lo que sea en el futuro el PP depende, en buena
medida de cómo digieran este hecho.
Ciudadanos se encuentra ahora ante una decisión importante. Han
insistido hasta la saciedad en el deseo de que la política española no
dependa de los nacionalistas (proponiendo incluso reformas electorales
que dificulten la presencia de nacionalistas en el Congreso de los
Diputados) y ahora se encuentran ante la posibilidad real de hacer que
el próximo gobierno de España no dependa de nacionalistas de ningún
tipo, facilitando la investidura de Pedro Sánchez. ¿Pesará más la
tentación de convertirse en el primer partido de la oposición y
sustituir al PP que la posibilidad de librar al país del chantaje
nacionalista? Sus hechos responderán a esta pregunta.
Podemos mantiene los votos pero baja en diputados.Las peleas
internas, las purgas y el dirigentismo de esta formación política
parecen haber conducido al partido a estancarse electoralmente, aunque
quiera rentabilizar sus diputados de cara a la formación de gobierno.
Se ha hablado mucho de política en estos días, y se seguirá hablando
de política en el mes que queda hasta las próximas elecciones
municipales, autonómicas y europeas. Muchos hacen del discurso
identitario el eje de su acción política. Desde el partido SAIn queremos
que nuestra identidad sea la solidaridad en cualquier plano de nuestra
vida. No concurrimos a las elecciones generales por las dificultades que
supone solapar dos procesos electorales. Pero estaremos en las
elecciones municipales, autonómicas y europeas del próximo 26 de mayo.
En ella encontrarás la papeleta de la solidaridad en todos los colegios
electorales en las elecciones europeas.
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Tradicionalmente se nos viene repitiendo que las elecciones son la
fiesta de la democracia. Si así fuera, este año sería de fiesta total
puesto que en muchos lugares vamos a celebrar hasta cuatro elecciones:
municipales, autonómicas y europeas -que tocaban-, más la convocatoria
extra de elecciones generales.
Sin embargo, las elecciones, de por sí, no garantizan altos niveles de
democracia; a lo sumo una apariencia de legitimidad democrática. Aparte
del hecho de que haya elecciones hay que valorar la existencia de otros
cauces de participación y de control por parte de los ciudadanos. Estos
son escasos, y estamos lejos de formas de democracia más directa que
serían deseables y posibles. También hay que valorar las normas
electorales. Las últimas reformas no sólo no han favorecido una mayor
transparencia y apertura, sino que, entre otros aspectos, han
restringido el acceso a nuevos y pequeños partidos obligándoles, en las
elecciones generales, a cumplir una y otra vez un requisito de recogida
previa de firmas que dificulta sobremanera el pluralismo democrático.
Los partidos con representación no han hecho nada en este sentido, ni
siquiera los que se han interesado formalmente por una reforma de la ley
electoral. Su inicial predisposición ha quedado en agua de borrajas y
de hecho se han posicionado en contra de un sistema realmente
democrático y representativo de todas las sensibilidades de nuestra
sociedad.
Con todo, el elemento más importante para valorar la calidad de una
democracia es precisamente la cultura democrática de sus ciudadanos y
del principal instrumento de participación política institucional que
existe, los partidos políticos. Esa cultura se manifiesta, por ejemplo,
en la capacidad de diálogo, en la búsqueda del bien común por encima de
los intereses particulares o partidistas, en la lucha contra la
corrupción etc. etc. Y lamentamos comprobar que esa cultura está por los
suelos: predomina el populismo en todo el abanico de opciones
partidistas, la confrontación, el sectarismo, el simplismo en el
planteamiento de los temas, el descrédito al otro antes que una mínima
autocrítica, las propuestas de soluciones excluyentes…
El Partido SAIn lleva más de una década intentando elevar el tono
democrático en España desde un principio clave: la solidaridad.
Solidaridad que debería vertebrar las relaciones tanto entre todos los
territorios de España como con el resto de países del mundo, expresado
esto último en nuestro nombre como internacionalismo. Igualmente creemos
en una democracia autogestionaria que supere los actuales mecanismos de
representación por una participación activa y directa, más
transparente, más pegada al ciudadano.
El Partido SAIn intenta generar esta cultura democrática desde la
base de la sociedad, y por eso damos mucha importancia al trabajo desde
el municipio. Igualmente creemos que el contexto político europeo en el
que estamos integrados, debe tener, como principio fundamental, la
solidaridad tanto a nivel interno como externo, especialmente con las
personas más empobrecidas: parados y trabajadores precarios,
hambrientos, inmigrantes empobrecidos, refugiados… Concretándolo en la
defensa universal de derechos humanos fundamentales como el derecho a la
vida, al trabajo, la vivienda, la salud y la educación entre otros.
Por ello, en nuestros planes políticos para 2019 tenemos señalada la
fecha del 26 de mayo (elecciones municipales y europeas) como un hito
donde intentar transmitir este estilo y cultura democrática, y recabar
el apoyo y el compromiso de los ciudadanos con estos principios y con el
programa político que llevamos meses preparando.
Ahora nos encontramos con que el Sr. Sánchez ha convocado elecciones
generales primando su beneficio electoral y porque no ha podido sostener
lo que era insostenible desde el principio. Incluso incurriendo en la
irracionalidad -y el gasto- de convocar dos procesos electorales en
menos de un mes, en lugar de haber concentrado en una fecha todas las
elecciones. Y todos los partidos políticos del arco parlamentario están
cayendo en ese estilo populista, “trumpista”, extremista, rebajando aún
más terriblemente la calidad del sistema partidista español. Y
todos lo aceptan porque cuentan con la maquinaria que les proporciona
el dinero de las subvenciones que salen de todos los bolsillos de los
españoles y que hace que de nuevo se pueda imponer la ley del más
fuerte. Es evidente que la actual situación social, territorial y
política de nuestro país precisa de tiempos y espacios adecuados para
el debate sereno, para el análisis profundo de las propuestas de cada
partido, para llegar a posturas y acuerdos comunes, sin embargo, nos
empujan a ejercer el voto más con las vísceras y las emociones que con
la razón, y a dimitir, una vez depositado el voto, de nuestra
responsabilidad en la construcción de nuestra sociedad.
Por todas estas razones, el Partido SAIn ha decidido no presentar
candidaturas a las próximas elecciones generales del 28 de abril. Son
evidentes las trabas y obstáculos que los partidos parlamentarios ponen a
los partidos pequeños como el nuestro, y hemos decidido que no vamos a
someternos a sus ritmos e intereses, sino que vamos a seguir nuestro
plan y trabajar desde abajo; construyendo despacio, pero seguro, con
calidad democrática; poniendo en primer lugar a los que más lo
necesitan: a los últimos, a los empobrecidos. Por eso, nos presentaremos
en mayo a las elecciones municipales en las localidades donde tenemos
implantación suficiente, y en toda España a las elecciones europeas. De
cara a las generales llamamos a que cada ciudadano en conciencia actúe
como considere más acertado. Nosotros seguiremos trabajando para poder
presentarnos también a próximas elecciones generales y colaborar a
construir una España auténticamente democrática y solidaria. Contamos
con todos aquellos que compartís estos planteamientos y queráis trabajar
para que crezcan en nuestra sociedad.
¡Viva la Solidaridad!
Desde "elsaltodiario.com", periódico diferente, nos hacemos eco de esta publicación. Trata publicado
2019-03-06 13:15:00 Raquel C. Pérez
Impunidade Carioca: “Atopámonos cunha fiscalía que defende aos agresores e grupos de poder”
A plataforma cidadá continúa denunciando a deriva dunha macrocausa
que investiga a trata e explotación sexual de mulleres na Galiza.
O desfile de entroido lucense contou neste 2019 cunha participación
especial. Entre bandas de música rock, dragóns chineses, animais ou
máquinas de coser as dependentas da Carnicería Carioca chamaron a
atención do público, coas súas ofertas e descontos. A performance da
plataforma cidadá Impunidade Carioca paseou polas rúas a súa denuncia á
deriva dos xuízos da Operación Carioca. Esta macrocausa, en torno a unha
rede de trata e explotación sexual forzosa de mulleres, estalou no 2009
no Xulgado nº 1 de Lugo. Hoxe atópase na súa recta final, e a
plataforma denuncia que moitas das pezas nas que foi dividida foron
arquivadas, ou derivaron na impunidade dos acusados: proxenetas,
empresarios e membros das forzas de seguridade do estado. María Barba é
unha das integrantes de Impunidade Carioca. Como nace a plataforma Impunidade Carioca? A plataforma naceu no momento en que a Fiscalía fai un escrito en
relación a peza sobre o club Liverpool. Nesa peza relata unha serie do
que nós entendemos que son abusos, proxenetismo, tratos de favor,
tráfico de información, prostitución de menores. A Fiscalía vainos
relatando á vez que explica que non se perciben delitos, exculpando á
vez que describe os actos. Isto fixo saltar as nosas alarmas, porque
quedaban outras pezas da Operación Carioca en trámite e tiñamos medo de
que sucedese o mesmo. Coa plataforma buscamos organizarnos para informar
do que está a acontecer. E tamén para deixar claro que isto importa,
que hai unha cidadanía que está preocupada porque se desmantele este Alén da
peza do club Liverpool, poñedes o foco noutras pezas da Operación, nas
que considerades que a Fiscalía procedeu dun xeito similar. Na do Liverpool a labor da Fiscalía obrigou a que a peza fose
arquivada. A propia xuíza elaborou un escrito de arquivo moi revelador
co que está a acontecer. Sinala o que se considera delito, que non
poderá ser xulgado pola inacción da Fiscalía. Coa peza do club Queens
aconteceu algo similar. Na investigación deste club chegaron a estar
imputadas dezaoito persoas. Estaban implicados axentes das forzas de
seguridade do estado, policías e gardas civís, e empresarios. A Fiscalía
deixa a todas estas persoas fora e só quedan catro persoas acusadas de
delito, os proxenetas e donos de prostíbulos.
A explotación sexual non está moitas veces na axenda feminista coa relevancia coa que debería
Transcorreron máis de dez anos dende o estalido da Operación Carioca.
Como informar á cidadanía que non coñece o caso do que aconteceu neste
tempo? As persoas que coñecen a operación manexan información moi
desligada. Chéganlles só píldoras, e as tramas da Carioca son moi
complexas. De feito a Operación Carioca, ou algunhas das persoas
implicadas nela, relaciónase con outras tramas como a Operación Pokémon.
A comunicación destes procesos simplifícaos.
Con esta vocación nace o documental Benvidos ao club,
da artista Carmen P. Granxeiro en colaboración coa plataforma (gañadora
no 2019 do Premio Especial Biznaga de Plata “Afirmando los Derechos de
las Mujeres”). Carmen fai un traballo de documentación moi interesante, a través de
entrevistas e de información documental. O que busca é enlazar, fiar,
que se entenda a Operación Carioca. As proxeccións superaron con moito
as nosas expectativas, houbo unha acollida moi boa por parte da
cidadanía e de distintos colectivos. Estamos nun momento social moi bo,
no sentido de que a preocupación feminista está moi presente. Pero é
certo que a explotación sexual non está moitas veces na axenda feminista
coa relevancia coa que debería. Para nós é importante fortalecer este
punto na axenda. Mais é certo que moitos colectivos desta liña
solicitaron a proxección do documental.
Outra das vosas liñas de traballo foi solicitar á Xunta de Galicia e
ao Concello de Lugo que comparezan como acusación popular en varias
pezas da Operación Carioca. Como funciona este recurso? En teoría debería ser a Fiscalía a defensora das vítimas, pero cando
atopamos unha Fiscalía que, en vez de defender ás vítimas e atender ás
súas realidades, protexe aos agresores e aos grupos de poder,
solicitamos ás administracións que comparezan como acusación popular. O
custe de presentarse como acusación popular nun xuízo a título
individual é moi elevado. Sobre todo nunha operación como esta, que é
moi complexa e requiriría un equipo completo de avogados. A
Administración comparece en certos casos, como por exemplo os homicidios
de mulleres, mais non o fan en casos como este. Por iso decidimos
procurar o apoio da cidadanía.
En vez de presentar o caso como a rede mafiosa e proxeneta que é, a Fiscalía faina pasar por delitos puntuais
Na procura dese apoio fixestes distintas accións e puxestes en marcha unha campaña de sinaturas. Nós procuramos mobilizar colectivos afíns e, por outra parte,
sensibilizar á cidadanía. Hai traballos de acción directo, como o
documental, e outros que levamos a cabo para crear impacto. Nese senso
levamos a cabo a performance Agasallos de cortesía este nadal. Con ela
quixemos facer referencia a un escrito da Fiscalía nunha das pezas, nas
que establecía que os agasallos que facían os proxenetas a axentes das
forzas de seguridade, como ceas, copas, ou servizos sexuais gratuítos
segundo a propia xuíza do caso, son os propios que realizaría un
empresario no noso marco cultura actual. Non se vía delito nese tipo de
agasallos a persoas que ademais teñen o deber de perseguir precisamente
estes delitos! Aproveitamos o decorado de Nadal, en forma de paquete de
agasallo, metendo a mulleres dentro. Outra acción de impacto é a da
carnicería Carioca. Coa carnicería queremos visibilizar como a Fiscalía
despezou toda a causa en pezas pequenas, permitindo que prescribisen.
Tamén facendo atender de forma parcelada unha operación complexa e
interrelacionada. As carniceiras son as fiscais. Unha reflexión tamén sobre o actual sistema xudicial. As mulleres parece que desaparecen do panorama, semella que as
vítimas desapareceron. Todo o proceso da resposta ás necesidades dos
grupos de poder.
No proceso da Operación Carioca chegaron a identificarse en torno a
catrocentas mulleres vítimas de trata. Sabedes cal é a súa situación na
actualidade? As súas circunstancias son moi diversas. Houbo mulleres que foron
expulsadas, para que non puidesen testificar. Outras recibiron o
tratamento de vítimas protexidas, levan unha vida máis ou menos
normalizada. E outras continúan nas redes da prostitución.
Haz posible un medio radicalmente diferente
Creemos que la única forma de hacer un periodismo diferente es funcionar de forma diferente. Por eso, el 70% de nuestra financiación viene de las socias. Y
el resto, de publicidad ética y ventas. Por eso, no tenemos directores,
nadie cobra más y no permitimos contenidos patrocinados. Por eso, la
propiedad de El Salto es colectiva.
Somos un medio con principios. Y también con un fin: cambiarlo todo. Contigo podemos conseguirlo.
rede mafiosa e proxeneta.
Hace dos semanas que A Rede Galega de Apoio as persoas Reguxiadas, con la que colabora el SAIn, trajo a Galicia a José Palazón, Presidente de PRODEIN.
Hoy, viernes 23, AGAMME, Asociación Galega contra o maltrato a menores lo tiene en Ferrol.
Él y su mujer son incansables luchadores en solidaridad con los menores, los más débiles y desprotegidos, en Melilla.
Cabe destacar su generosidad, sencillez y desinterés económico. Su claridad y verdad en el habla.
Estas cosas suelen generar dos tipos de opinión: a favor y en contra.
Mostramos aquí un claro ejemplo de ambas.
"Ventura
sigue con sus campañas políticas de descrédito, de asustar, de matón.
Postura política habitual que viene utilizando con los discrepantes.
Intenta que dejemos de hacer uso de nuestra libertad de expresión con
amenazas invadiendo los juzgados cuando no le toca, cuando le toca ni
aparece por ellos. Intenta que hagamos
dejación de nuestras obligaciones sociales, como hace él, y que nos
sumemos a la caravana de clientes de esa asociación constituida PPara
delinquir a la que pertenece. ¡No! No va a ser así. Es una satisfacción que finalmente esté presente la demanda, así se aclarará también judicialmente el tema. Sin saberlo Venturilla te has metido en un avispero más grande todavía. No nos vamos a callar". (Estraído de su Facebook)
"La
Organización Internacional para la Defensa de los Derechos de los
Refugiados, en Bruselas, nos hace llegar este diploma que es un honor
para nosotros tener y queremos mostrar públicamente nuestro
agradecimiento". (Estraído de su Facebook)
La red de trata que obligaba a sus víctimas con minusvalías a mendigar y actuar como estatuas humanas.
Agentes de la Policía Nacional han desarticulado una red de trata de
seres humanos con fines de explotación para la mendicidad y sexual en
Santiago de Compostela (A Coruña).
La organización captaba a sus víctimas en Rumanía, preferentemente con minusvalías físicas y psíquicas,
y eran trasladadas hasta nuestro país bajo una falsa promesa de
trabajo. Una vez en nuestro país eran obligadas a mendigar, actuar como
mimos o estatuas humanas e incluso a prostituirse.
El operativo realizado por los agentes en la ciudad gallega se ha saldado con la detención de tres miembros de la red y con la liberación de 10 víctimas -4 hombres y 6 mujeres- algunas de las cuales también eran prostituidas en un club de alterne.
Hacinados en infraviviendas
La
investigación comenzó cuando los agentes tuvieron conocimiento de la
existencia de una red delictiva dedicada a la trata de seres humanos con fines de explotación para la mendicidad y sexual.
Tras
varias gestiones se detectó que el primero de los engaños se producía
durante la fase de captación, al ofrecer a las víctimas una falsa
promesa de trabajo en España, asegurándoles la vivienda y un trabajo en el sector de la hostelería. Buscaban a personas en situación de vulnerabilidad,
e incluso con alguna minusvalía física o psíquica, lo cual les
resultaría rentable para los verdaderos trabajos que iban a realizar una
vez llegados a nuestro país como la mendicidad.
Con tales promesas lograron que viajaran hasta España, algunos de ellos acompañados de sus familias, y trasladados hasta A Coruña donde eran alojados en infraviviendas
que controlaba la organización. Los inmuebles tenían unas condiciones
de salubridad, higiene y seguridad deplorables donde las víctimas permanecían hacinadas.
Estatuas humanas y mimos sin descanso ni comida
Los investigados obligaban a las víctimas a mendigar por las calles de Santiago de Compostela, pidiendo limosna de rodillas
durante jornadas que duraban todo el día sin importar las condiciones
meteorológicas. También ejercían como mimos o estatuas humanas,
recaudando dinero sin tiempo para descansar ni comer. Todo el dinero recaudado era entregado inmediatamente a los cabecillas.
Los
detenidos no dudaban en amenazarles, tanto a ellos como a sus
familiares, para que practicaran dicha actividades y se mostraban
especialmente violentos cuando algunas de estas personas enfermaban y no
podían salir a la calle.
Mendicidad, prostitución y píldoras abortivas
Además,
los agentes pudieron comprobar que algunas de las víctimas femeninas
también fueron obligadas a ejercer la prostitución en un club de
Santiago de Compostela, donde eran amenazadas y controladas en todo
momento por la dueña del local. Una de las víctimas sufrió agresiones sexuales de forma continuada por el líder de la organización y fue obligada a tomar píldoras abortivas.
Tras una compleja investigación, los agentes realizaron un registro en una vivienda de la ciudad gallega y recopilaron numerosas evidencias de la actividad delictiva, entre ellas diversos objetos utilizados para las actividades callejeras como disfraces y pelucas.
Tres
personas han sido detenidas, dos ciudadanos rumanos y una mujer
colombiana, ingresando en prisión preventiva el considerado como
principal responsable de la red. Además, los agentes han solicitado tres Órdenes Europeas de Detención y Extradición para los miembros que se encuentran residiendo fuera de España.
Sorn
Nita camiña descompasada, case a golpes, coma se o seu corpo, esgotado
de tanto arrastrar arriba e abaixo na máquina de coser, se rebelase
contra o que está por vir. Outro día máis de traballo, como todos dende
que cumpriu 13 anos, nas fábricas de Phnom Penh. A ela tócanlle os
pantalóns e os vaqueiros. «Coma eses que levas ti», dime. Ao rematar a
xornada, como tantas outras veces logo do solpor, volverá para a casa
botando contas dos cartos que lle quedan na semana. Os 100 euros
mensuais non lle alcanzan para a renda, o transporte e a comida. É a
condena común. Algunhas compañeiras da fábrica xa comezaron a prescindir
do único imprescindible do que poden prescindir: a comida. Así é como
as mulleres do téxtil de Camboxa comezan a esmorecer. De pura fame.
Son as doce do mediodía e os arredores da factoría de Compress
Holding, na comuna de Chak Angre, son un fervedoiro de mulleres que
ateigan as mesas metálicas do pequeno comedor que acotío instalan na
explanada poeirenta que dá acceso á fabrica. Os pratos de feixóns con
arroz, a 5.000 KRH, algo menos dun euro, pasan dunha man á outra, como
as prendas durante a confección. Na primeira das mesas, a máis próxima á
fábrica, xa remataron co xantar. Algunhas mulleres saborean unhas pezas
de froita. Semellan plátanos. Do outro lado da explanada, un grupo de
mozas pescuda entre a mercadoría do posto de roupa. Son prendas feitas
en Vietnam ou na China. As únicas que poden comprar. As que elas
fabrican xamais as poderán vestir.
Na periferia de Phnom Penh, a capital de Camboxa,
confecciónase a roupa das principais multinacionais do sector:
Inditex, C&A, H&M, N Brown Group, Tchibo, Next, Primark ou New
Look
Na última das mesas, a do cambaleo harmónico a cada movemento, Sorn
Nita apura unha cunca de sopa. Antes de apartala, dálle dúas boas
culleradas. Dentro da fábrica vai moita calor. Nuns minutos deberá
volver ao choio: hai que rematar a produción a tempo para o envío. En
factorías coma esta da periferia de Phnom Penh, a capital de Camboxa,
confecciónase a roupa das principais multinacionais do sector:
Inditex, C&A, H&M, N Brown Group, Tchibo, Next, Primark ou New
Look. Preto de 475.000 personas, un 90% mulleres, traballan nos 558
centros do téxtil rexistrados legalmente no país, unha cifra á que
habería que engadir outras 200.000 que o fan nos talleres clandestinos
—semellantes aos que proliferaron na costa da Coruña nos 80 co
crecemento de Zara— e nas industrias auxiliares
Preto de 475.000 personas traballan nos 558 centros do
téxtil rexistrados legalmente no país, unha cifra á que habería que
engadir outras 200.000 que o fan nos talleres clandestinos e nas
industrias auxiliares
A Unión Europea e Hong Kong son os principais mercados dun sector que
lle xera 5.000 millóns de dólares anuais á economía dun país no que a
renda per cápita non supera os 750 euros. «Hai 10 millóns de personas en
Camboxa —do total de 15 millóns de habitantes— que viven na pobreza,
con menos de 2 dólares ao día», remarca Sokny Say, secretaria xeral do
Free Trade Union of Workers of the Kingdom of Cambodia (Ftuwkc). As
familias do téxtil forman parte deste grupo. Cun soldo de 100 dólares
mensuais moitas mulleres teñen que sacar adiante os seus fillos. «Eu
vivo endebedada», recoñece Long Chenda. Aos seus 36 anos, esta muller de
rostro curtido e discurso latexante vive ao día, sen máis futuro que o
que lle permita o corpo. «O meu marido deixoume hai seis meses. Dende
entón nunca teño cartos no peto». Máis da metade do salario vaise nos
gastos da casa, polo que ten que amañarse con menos de 50 dólares para
alimentar a súa familia. «Sempre teño que andar a pedir cartos para
poder comprar comida», repite buscando coa mirada a complicidade da
media ducia de compañeiras que se agrupan tras dela.
Cun soldo de 100 dólares mensuais moitas mulleres teñen
que sacar adiante os seus fillos. Máis da metade do salario vaise nos
gastos da casa, ten que amañarse con menos de 50 dólares para alimentar a
súa familia
O círculo da débeda
O caso de Long Chenda non é diferente ao de moitas outras mulleres do
seu tempo. En 2013, estudos realizados por diferentes ONG e
institucións internacionais estableceron o soldo mínimo que debería
percibir un traballador do téxtil para cubrir os custos básicos da vida
en Phnom Penh entre 157 e 177 dólares mensuais. É o chamado «minimum
wage», que encheu de protestas as rúas da capital nos últimos anos. «O
que reclaman é o mínimo para poder vivir», afirma Sokny Say. O Goberno
camboxano, que é quen fixa de facto os salarios a través do Labour
Advisory Committee —no que tamén están representados a patronal e os
sindicatos— , decidiu incrementar os soldos no sector de 95 a 100
dólares, o que non contentou os traballadores, que mantiveron as
manifestacións. A represión gubernamental desembocou nos primeiros días
de xaneiro de 2014 nun forte enfrontamento no que cinco manifestantes
perderon a vida e outros 40 resultaron feridos. Ademais, 23 persoas,
entre elas importantes líderes sindicais, foron detidas nunha campaña de
«violencia e intimidación» denunciada polas organizacións de dereitos
humanos. «Pese a todo, as nosas demandas seguen vixentes. Se non hai
protestas, non hai aumentos», insiste Sokny.
«O Goberno ten medo de que se os soldos soben demasiado,
moitas empresas decidan levar a produción a outros países asiáticos como
Laos, Vietnam ou Indonesia», explica Phoak Kung, analista
A marea rosa do téxtil volveu recorrer o centro de Phnom Penh en
outubro de 2016 para queixarse polo retraso na decisión sobre o salario
de 2015. «O Goberno ten medo de que se os soldos soben demasiado, moitas
empresas decidan levar a produción a outros países asiáticos como Laos,
Vietnam ou Indonesia», explica Phoak Kung, analista do Cambodian
Institute for Cooperation and Peace. Malia aos incrementos logrados nos
últimos anos, as mensualidades no téxtil en Cambodja son aínda máis
baixas que as doutros países da zona como Indonesia ou China.
«Traballamos para conseguir salarios decentes para o téxtil en toda
Asia. Así, as marcas estarán menos tentadas de buscar man de obra barata
en calquera parte da rexión», explica o secretario xeral de
IndustriALL, un dos sindicatos máis involucrados no sector, Jyrki Raina.
Cos 250 dólares mensuais que unha familia pode chegar a
reunir moitas vense obrigadas a recorrer a préstamos que rematan por
afogar os seus escasos ingresos
As organizacións de traballadores cren que as multinacionais teñen
marxe suficiente para mellorar os xornais, tendo en conta que só no
primeiro semestre do 2013 a facturación do téxtil en Camboxa
incrementouse nun 32%, ata os 1.558 millóns de dólares. «Preferimos que
as compañías que non poidan pagar un salario mínimo marchen do país. Nós
só lle daremos a benvida ás empresas que veñan investir con boas
intencións», afirma a responsable do sindicato Ftuwkc.
A suba dos soldos é imprescindible para rachar o círculo das débedas
que atrapa os traballadores do téxtil. Cos 250 dólares mensuais que unha
familia pode chegar a reunir —150 dólares é o salario medio entre os
empregados da construción, polos 100 do téxtil— moitas vense obrigadas a
recorrer a préstamos que rematan por afogar os seus escasos ingresos.
«Traballamos sen parar case ata morrer e nin así podemos facerlle fronte
aos gastos. Eu aínda lle debo parte da renda deste mes ao caseiro»,
apunta Sorn Nita, quen dende hai uns meses vive co seu marido nun
pequeno piso nas aforas de Phnom Penh polo que paga 50 dólares.
«Gustaríame ter un fillo, pero non podería mantelo». Sorn Nita e a a súa nai, Sun-Samnang, que antes traballou tamén na fábrica
En moitos casos, as mulleres que traballan nas fábricas de Phnom Penh
proceden de zonas rurais, nas que aínda residen as súas familias. Son o
único sustento que lles queda. Por iso, tratan de aforrar todo o que
poden para enviar unha remesa mensual que alivie a economía familiar.
«Os meus dous fillos viven na provincia de Prey Veng. Intento enviarlles
cartos en canto podo», explica Chem Cahaicin. Ela, de 32 anos, leva
oito nas fábricas da capital. O seu corpo é testemuña da dureza deste
labor, aínda que ela nunca perde o sorriso. «Fágoo polos nenos». Con
todo, o peor para estas mulleres é enfermar. «En moitos casos non temos
diñeiro para pagar os tratamentos», sinala Long Chenda. Así que teñen
que endebedarse de novo nun círculo que se volve infinito. Traballar ata a morte
Coas primeiras luces do día, un exército de furgonetas oxidadas vai
repartindo os traballadores polas fábricas que salpican a periferia de
Phnom Penh. Un tras outro van entrando nas factorías, moitas delas
anónimas —como xa ocorría cos talleres da Costa da Morte—, para cumprir
coa súa xornada. Aínda que a lexislación camboxana establece un máximo
de oito horas diarias, seis días á semana, cun máximo de dúas horas
extraordinarias por día —o que fai un total de 60 horas semanais—, a
realidade é que esta nunca baixa das dez horas. «Hai veces que empezamos
ás sete da mañá e non rematamos ata as sete e media da tarde», explica
Sorn Nita. Neste tempo, só teñen un descanso dunha hora para xantar.
Mesmo para ir ao baño teñen que pedir permiso. «Levantarse para ir ao
servizo está mal visto», sinala Chem Cahaicin. «Fanche sentir culpable»,
añade Long Chenda. Os sindicatos quéixanse do trato que as empresas lle
dispensan aos traballadores, así como do incumprimento das mínimas
condicións laborais. «É un xeito de presionalos», denuncia a secretaria
xeral do sindicato Ftuwkc.
—Exactamente, cal é o teu labor no proceso de confección?
—Eu chego ao meu sitio, sento na cadeira e coso, un tras outro,
pantalóns e vaqueiros. Así, como eses que levas ti— di Sorn Nita,
sinalándome.
Iso é o que Sorn Nita vén facendo os últimos dous anos, dende que
entrou en Compress Holding —unha das factorías máis grandes, na que
traballan arredor de 1.600 persoas—. Durante os dez anteriores pasou por
fábricas máis pequenas como Tack Fat e Tak Son. A situación é similar
en todas. Os donos teñen que cumprir cos acordos firmados coas
multinacionais —decote cunhas esixentes condicións en tempos e calidades
das que depende a renovación do contrato—, o que se traduce nunha forte
presión para os empregados. «Se non consegues a produción estimada, o
responsable do grupo —unhas 65 persoas, habitualmente— chámate a unha
sala e pídeche explicacións polo acontecido. Se non os convences, danche
un aviso. E se volves fallar ameázante co despedimento», relata Long
Chenda.
—Hai castigo se non cumprides coa produción?
As tres traballadoras que aínda permanecen sentadas no improvisado
comedor ás portas da factoría quedan en silencio. Pese á súa valentía,
aínda hai cuestións que suscitan os medos dunha sociedade que apenas
conseguiu esquecer as barbaridades do réxime dos Khmeres Vermellos.
«Castigos? Por suposto que existen», aclara despois Sokny Say no seu
pequeno despacho da rúa 360 do centro de Phnom Penh. «Mándanas pasar de
pé toda a xornada, coas mans nas costas; ou escribindo na parede
‘Síntoo, non volverá ocorrer’; e ás veces sácanas fóra, ao sol, e
obríganas a pasar alí o día para que sintan vergoña diante dos seus
compañeiros», asegura a sindicalista, que non para de xesticular mentras
escenifica os castigos aos que son sometidas as traballadoras.
«Mándanas pasar de pé toda a xornada, coas mans nas
costas; ou escribindo na parede ‘Síntoo, non volverá ocorrer’; e ás
veces sácanas fóra, ao sol, e obríganas a pasar alí o día para que
sintan vergoña»
A inseguridade laboral —arredor do 90% dos empregados do téxtil teñen
contratos temporais de curta duración, segundo un informe da
International Trade Union Confederation (ITUC)— dificulta a afiliación
sindical e, como consecuencia, tamén a demanda de melloras nas
condicións laborais. Esta situación é especialmente dramática no caso
das mulleres, o 90% da man de obra, a miúdo ameazadas no caso de quedar
embarazadas, o que provoca que moitas delas se vexan obrigadas a
abortar. «Estamos no 2014, non podemos seguir nestas condicións»,
insiste Sokny, unha das voces máis críticas co Goberno e coas grandes
multinacionais. A esixencia dos capataces acrecéntase cando chegan os
períodos de maior consumo nos países desenvolvidos, especialmente
durante as semanas previas ao Nadal. Aí prodúcese o que algúns expertos
chaman «os incentivos da morte»: os empregados do téxtil precisan tanto
os cartos que traballan ata a extenuación. «Na tempada alta traballamos
todos os días, de luns a domingo, durante 14 horas», asegura Sorn Nita,
que leva máis dunha década a darlle forma á roupa que nin sequera soña
con poder vestir. Arredores da factoría Compress Holdin, no barrio de Chak Angre, converténdose en comedor para traballadores á hora do xantar.
No que vai de ano, máis de 1.000 personas, case 200 máis que en todo o
2013, desmaiáronse mentres traballaban nas fábricas do téxtil en
Camboxa, segundo datos do Departamento de Saúde Laboral do Goberno
recollidos polo diario Cambodia Daily. «Os desmaios masivos son
comúns nas fábricas», subliña o responsable de IndustriALL. Nun mesmo
día chegáronse a rexistrar 140 esvaecementos en tres factorías
diferentes do distrito de Dangkao, de Phnom Penh. «É algo que pasa todas
as semanas», afirma Long Chenda. «É verdade, de media hai catro ou
cinco desmaios cada mes», corrobora Chem Cahaicin. O 2014 foi un ano
dramaticamente histórico: por primeira vez tres traballadores morreron
nas fábricas do téxtil en Cambodja tras repetidas xornadas extremas de
traballo. Un deles, Vorn Tha, de 44 anos, morreu en xullo na factoría
New Archid, que confecciona roupa para H&M, despois de traballar
durante días dende as sete da mañá ás dez da noite.
O 2014 foi un ano dramaticamente histórico: por primeira
vez tres traballadores morreron nas fábricas do téxtil en Cambodja tras
repetidas xornadas extremas de traballo
Morrer de fame no traballo
A pobre alimentación dos empregados, unida á excesiva carga laboral, o
uso de produtos químicos e as altas temperaturas que se alcanzan nos
talleres, está detrás desta cruenta realidade. No seu informe de 2014,
Better Factories, un programa da Organización Internacional do Traballo
(OIT) creado no 2001 para mellorar as condicións laborais nas factorías
do téxtil en Cambodja, sinala que só o 18% das fábricas cumpren coa
limitación de dúas horas extraordinarias ao día; o 35% coas
recomendacións relativas á calor no centro de traballo; e máis da metade
non teñen auga e xabón suficientes.
Só o 18% das fábricas cumpren coa limitación de dúas
horas extraordinarias ao día, o 35% coas recomendacións relativas á
calor e máis da metade non teñen auga e xabón suficientes
Pese a todo, o que realmente está a causar os desmaios e as mortes é a
fame. Literalmente. «Traballamos sen parar, ata case morrer», repite
Sorn Nita. Con 23 anos, apenas pesa 46 kilos que xa non move coa
louzanía de tempo atrás. O seu corpo comeza a decatarse do que significa
o paso do tempo. En Camboxa esa é a marca que sinala a entrada na idade
adulta. Un informe da ONG británica Labour Behind the Label (LBL)
afirmaba en 2012 que as mulleres que se desempeñan nas fábricas de
Camboxa enxerían unha media de 1.598 calorías ao día, a metade da
cantidade recomendada para una muller que realice unha actividade
industrial. Unha dieta completa, de arredor de 3.000 calorías diarias,
suporía un custo mensual de máis de 75 dólares, tres cuartas partes do
salario mensual que perciben. «Cos 100 dólares é moi difícil vivir en
Camboxa. Por iso é tan importante lograr o salario mínimo de 177
dólares», repite Sokny unha e outra vez. Ao deixar de comer, os
traballadores van quedando sen forzas, «ata que enferman ou caen
desmaiados», explica a sindicalista. «Moitos están enfermos, sen forza, e
derrúbanse mentres traballan», corrobora Sorn Nita. «Se o que teñen non
é serio nin sequera os envían ao hospital. Mándanos de volta ao
traballo», engade Chem Cahaicin. Para os empregados do téxtil, enfermar é
case coma unha sentenza, unha volta máis na soga das débedas.
A hora do xantar está a piques de rematar e con ela a nosa charla.
Unha cativa afánase por recoller os restos de arroz que sobraron dalgúns
pratos, mentras a súa irmá limpa as mesas do comedor. Mañá haberá que
montalo de novo. No mundo do téxtil en Camboxa o tempo non ten
estacións, é máis ben unha puntada continua que vai descosendo os corpos
ata que os fai esmorecer. Na entrada da factoría, un grupo de mulleres
apura unha botella de auga. A poeira dunhas motos fainas tusir. Uns
metros máis atrás Sorn Nita agárrase do brazo da súa nai, Sun Samnang.
Ela foi quen lle ensinou o oficio. Chem Cahaicin e Long Chenda camiñan
ao carón.
—Unha última cousa —dígolles antes de despedirme—. Vós que lle pediriades ao futuro?
Silencio.
—Que os nosos fillos non teñan que traballar nestas fábricas.