miércoles, 1 de mayo de 2019

Tras las elecciones generales 28A

Comunicado del Partido SAIn tras las elecciones generales del 28 de abril 

Transcurridas las primeras horas tras conocer los resultados electorales de la jornada de ayer queremos hacer pública nuestra reflexión respecto de lo que estos resultados exponen.

La victoria electoral del PSOE muestra que nuestra realidad política es tan dinámica que lo que hace tan solo unos años parecía un partido abocado al desastre y del que algunos profetizaban su desaparición, ahora recibe un claro mandato de gobierno. Un mandato de gobierno que no es un cheque en blanco. El PSOE tiene la posibilidad de intentar un pacto con Podemos y nacionalistas, con Ciudadanos, o intentar un gobierno en solitario con apoyos puntuales. Los desafíos que tiene este país, en particular la crisis nacionalista, invitan a buscar acuerdos que sean lo más estables posible y que no hagan depender los presupuestos del estado, las decisiones políticas, la estabilidad de gobierno, etc de la insolidaridad y el interés de los nacionalistas. La diversidad regional y política que muestra el reparto de escaños y de votos en España no puede traducirse en el chantaje permanente al que nos tienen acostumbrados nacionalistas vascos y catalanes. La responsabilidad política del PSOE ante este futuro es clara. Tan clara como su victoria.
El PP culpa de sus malos resultados a la fragmentación del voto al aparecer tres partidos de derechas, sin hacer la mínima autocrítica del porqué de esa fragmentación. En el PP cohabitaban tres almas: una liberal, una democristiana y una claramente conservadora e incluso reaccionaria. El alma liberal se ha visto representada en Ciudadanos y el alma conservadora en Vox. Pero el alma democristiana, la que le quedaba al PP como opción electoral, ha sido históricamente la más despreciada dentro del PP, de ahí que se haya encontrado tan descolocado de discurso y haya sido incapaz de mostrar un perfil político propio durante esta campaña. Lo que sea en el futuro el PP depende, en buena medida de cómo digieran este hecho.
Ciudadanos se encuentra ahora ante una decisión importante. Han insistido hasta la saciedad en el deseo de que la política española no dependa de los nacionalistas (proponiendo incluso reformas electorales que dificulten la presencia de nacionalistas en el Congreso de los Diputados) y ahora se encuentran ante la posibilidad real de hacer que el próximo gobierno de España no dependa de nacionalistas de ningún tipo, facilitando la investidura de Pedro Sánchez. ¿Pesará más la tentación de convertirse en el primer partido de la oposición y sustituir al PP que la posibilidad de librar al país del chantaje nacionalista? Sus hechos responderán a esta pregunta.
Podemos mantiene los votos pero baja en diputados.Las peleas internas, las purgas y el dirigentismo de esta formación política parecen haber conducido al partido a estancarse electoralmente, aunque quiera rentabilizar sus diputados de cara a la formación de gobierno.
Se ha hablado mucho de política en estos días, y se seguirá hablando de política en el mes que  queda hasta las próximas elecciones municipales, autonómicas y europeas. Muchos hacen del discurso identitario el eje de su acción política. Desde el partido SAIn queremos que nuestra identidad sea la solidaridad en cualquier plano de nuestra vida. No concurrimos a las elecciones generales por las dificultades que supone solapar dos procesos electorales. Pero estaremos en las elecciones municipales, autonómicas y europeas del próximo 26 de mayo. En ella encontrarás la papeleta de la solidaridad en todos los colegios electorales en las elecciones europeas.

¡Solidaridad, por principio!

domingo, 21 de abril de 2019

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lunes, 1 de abril de 2019

COMUNICADO DEL PARTIDO SAIn ANTE LAS PRÓXIMAS CITAS ELECTORALES

Tradicionalmente se nos viene repitiendo que las elecciones son la fiesta de la democracia. Si así fuera, este año sería de fiesta total puesto que en muchos lugares vamos a celebrar hasta cuatro elecciones: municipales, autonómicas y europeas -que tocaban-, más la convocatoria extra de elecciones generales.
Sin embargo, las elecciones, de por sí, no garantizan altos niveles de democracia; a lo sumo una apariencia de legitimidad democrática. Aparte del hecho de que haya elecciones hay que valorar la existencia de otros cauces de participación y de control por parte de los ciudadanos. Estos son escasos, y estamos lejos de formas de democracia más directa que serían deseables y posibles. También hay que valorar las normas electorales. Las últimas reformas no sólo no han favorecido una mayor transparencia y apertura, sino que, entre otros aspectos, han restringido el acceso a nuevos y pequeños partidos obligándoles, en las elecciones generales, a cumplir una y otra vez un requisito de recogida previa de firmas que dificulta sobremanera el pluralismo democrático. Los partidos con representación no han hecho nada en este sentido, ni siquiera los que se han interesado formalmente por una reforma de la ley electoral. Su inicial predisposición ha quedado en agua de borrajas y de hecho se han posicionado en contra de un sistema realmente democrático y representativo de todas las sensibilidades de nuestra sociedad.
Con todo, el elemento más importante para valorar la calidad de una democracia es precisamente la cultura democrática de sus ciudadanos y del principal instrumento de participación política institucional que existe, los partidos políticos. Esa cultura se manifiesta, por ejemplo, en la capacidad de diálogo, en la búsqueda del bien común por encima de los intereses particulares o partidistas, en la lucha contra la corrupción etc. etc. Y lamentamos comprobar que esa cultura está por los suelos: predomina el populismo en todo el abanico de opciones partidistas, la confrontación, el sectarismo, el simplismo en el planteamiento de los temas, el descrédito al otro antes que una mínima autocrítica, las propuestas de soluciones excluyentes…
El Partido SAIn lleva más de una década intentando elevar el tono democrático en España desde un principio clave: la solidaridad. Solidaridad que debería vertebrar las relaciones tanto entre todos los territorios de España como con el resto de países del mundo, expresado esto último en nuestro nombre como internacionalismo. Igualmente creemos en una democracia autogestionaria que supere los actuales mecanismos de representación por una participación activa y directa, más transparente, más pegada al ciudadano.
El Partido SAIn intenta generar esta cultura democrática desde la base de la sociedad, y por eso damos mucha importancia al trabajo desde el municipio. Igualmente creemos que el contexto político europeo en el que estamos integrados, debe tener, como principio fundamental, la solidaridad tanto a nivel interno como externo, especialmente con las personas más empobrecidas: parados y trabajadores precarios, hambrientos, inmigrantes empobrecidos, refugiados… Concretándolo en la defensa universal de derechos humanos fundamentales como el derecho a la vida, al trabajo, la vivienda, la salud y la educación entre otros.
Por ello, en nuestros planes políticos para 2019 tenemos señalada la fecha del 26 de mayo (elecciones municipales y europeas) como un hito donde intentar transmitir este estilo y cultura democrática, y recabar el apoyo y el compromiso de los ciudadanos con estos principios y con el programa político que llevamos meses preparando.
Ahora nos encontramos con que el Sr. Sánchez ha convocado elecciones generales primando su beneficio electoral y porque no ha podido sostener lo que era insostenible desde el principio. Incluso incurriendo en la irracionalidad -y el gasto- de convocar dos procesos electorales en menos de un mes, en lugar de haber concentrado en una fecha todas las elecciones. Y todos los partidos políticos del arco parlamentario están cayendo en ese estilo populista, “trumpista”, extremista, rebajando aún más terriblemente la calidad del sistema partidista español. Y todos lo aceptan porque cuentan con la maquinaria que les proporciona el dinero de las subvenciones que salen de todos los bolsillos de los españoles y que hace que de nuevo se pueda imponer la ley del más fuerte. Es evidente que la actual situación social, territorial y política de nuestro país precisa de tiempos y espacios adecuados para el debate sereno, para el análisis profundo de las propuestas de cada partido, para llegar a posturas y acuerdos comunes, sin embargo, nos empujan a ejercer el voto más con las vísceras y las emociones que con la razón, y a dimitir, una vez depositado el voto, de nuestra responsabilidad en la construcción de nuestra sociedad.
Por todas estas razones, el Partido SAIn ha decidido no presentar candidaturas a las próximas elecciones generales del 28 de abril. Son evidentes las trabas y obstáculos que los partidos parlamentarios ponen a los partidos pequeños como el nuestro, y hemos decidido que no vamos a someternos a sus ritmos e intereses, sino que vamos a seguir nuestro plan y trabajar desde abajo; construyendo despacio, pero seguro, con calidad democrática; poniendo en primer lugar a los que más lo necesitan: a los últimos, a los empobrecidos. Por eso, nos presentaremos en mayo a las elecciones municipales en las localidades donde tenemos implantación suficiente, y en toda España a las elecciones europeas. De cara a las generales llamamos a que cada ciudadano en conciencia actúe como considere más acertado. Nosotros seguiremos trabajando para poder presentarnos también a próximas elecciones generales y colaborar a construir una España auténticamente democrática y solidaria. Contamos con todos aquellos que compartís estos planteamientos y queráis trabajar para que crezcan en nuestra sociedad.
¡Viva la Solidaridad!


jueves, 7 de marzo de 2019

"CARNICERÍA CARIOCA"

Desde "elsaltodiario.com", periódico diferente, nos hacemos eco de esta publicación.
Trata  
publicado 2019-03-06 13:15:00
Raquel C. Pérez 

Impunidade Carioca: “Atopámonos cunha fiscalía que defende aos agresores e grupos de poder”

A plataforma cidadá continúa denunciando a deriva dunha macrocausa que investiga a trata e explotación sexual de mulleres na Galiza.
Impunidade Carioca
O desfile de entroido lucense contou neste 2019 cunha participación especial. Entre bandas de música rock, dragóns chineses, animais ou máquinas de coser as dependentas da Carnicería Carioca chamaron a atención do público, coas súas ofertas e descontos. A performance da plataforma cidadá Impunidade Carioca paseou polas rúas a súa denuncia á deriva dos xuízos da Operación Carioca. Esta macrocausa, en torno a unha rede de trata e explotación sexual forzosa de mulleres, estalou no 2009 no Xulgado nº 1 de Lugo. Hoxe atópase na súa recta final, e a plataforma denuncia que moitas das pezas nas que foi dividida foron arquivadas, ou derivaron na impunidade dos acusados: proxenetas, empresarios e membros das forzas de seguridade do estado. María Barba é unha das integrantes de Impunidade Carioca.
Como nace a plataforma Impunidade Carioca?
A plataforma naceu no momento en que a Fiscalía fai un escrito en relación a peza sobre o club Liverpool. Nesa peza relata unha serie do que nós entendemos que son abusos, proxenetismo, tratos de favor, tráfico de información, prostitución de menores. A Fiscalía vainos relatando á vez que explica que non se perciben delitos, exculpando á vez que describe os actos. Isto fixo saltar as nosas alarmas, porque quedaban outras pezas da Operación Carioca en trámite e tiñamos medo de que sucedese o mesmo. Coa plataforma buscamos organizarnos para informar do que está a acontecer. E tamén para deixar claro que isto importa, que hai unha cidadanía que está preocupada porque se desmantele este Alén da peza do club Liverpool, poñedes o foco noutras pezas da Operación, nas que considerades que a Fiscalía procedeu dun xeito similar.
Na do Liverpool a labor da Fiscalía obrigou a que a peza fose arquivada. A propia xuíza elaborou un escrito de arquivo moi revelador co que está a acontecer. Sinala o que se considera delito, que non poderá ser xulgado pola inacción da Fiscalía. Coa peza do club Queens aconteceu algo similar. Na investigación deste club chegaron a estar imputadas dezaoito persoas. Estaban implicados axentes das forzas de seguridade do estado, policías e gardas civís, e empresarios. A Fiscalía deixa a todas estas persoas fora e só quedan catro persoas acusadas de delito, os proxenetas e donos de prostíbulos.
A explotación sexual non está moitas veces na axenda feminista coa relevancia coa que debería
Transcorreron máis de dez anos dende o estalido da Operación Carioca. Como informar á cidadanía que non coñece o caso do que aconteceu neste tempo?
As persoas que coñecen a operación manexan información moi desligada. Chéganlles só píldoras, e as tramas da Carioca son moi complexas. De feito a Operación Carioca, ou algunhas das persoas implicadas nela, relaciónase con outras tramas como a Operación Pokémon. A comunicación destes procesos simplifícaos.

Con esta vocación nace o documental Benvidos ao club, da artista Carmen P. Granxeiro en colaboración coa plataforma (gañadora no 2019 do Premio Especial Biznaga de Plata “Afirmando los Derechos de las Mujeres”).
Carmen fai un traballo de documentación moi interesante, a través de entrevistas e de información documental. O que busca é enlazar, fiar, que se entenda a Operación Carioca. As proxeccións superaron con moito as nosas expectativas, houbo unha acollida moi boa por parte da cidadanía e de distintos colectivos. Estamos nun momento social moi bo, no sentido de que a preocupación feminista está moi presente. Pero é certo que a explotación sexual non está moitas veces na axenda feminista coa relevancia coa que debería. Para nós é importante fortalecer este punto na axenda. Mais é certo que moitos colectivos desta liña solicitaron a proxección do documental.

Outra das vosas liñas de traballo foi solicitar á Xunta de Galicia e ao Concello de Lugo que comparezan como acusación popular en varias pezas da Operación Carioca. Como funciona este recurso?
En teoría debería ser a Fiscalía a defensora das vítimas, pero cando atopamos unha Fiscalía que, en vez de defender ás vítimas e atender ás súas realidades, protexe aos agresores e aos grupos de poder, solicitamos ás administracións que comparezan como acusación popular. O custe de presentarse como acusación popular nun xuízo a título individual é moi elevado. Sobre todo nunha operación como esta, que é moi complexa e requiriría un equipo completo de avogados. A Administración comparece en certos casos, como por exemplo os homicidios de mulleres, mais non o fan en casos como este. Por iso decidimos procurar o apoio da cidadanía.
En vez de presentar o caso como a rede mafiosa e proxeneta que é, a Fiscalía faina pasar por delitos puntuais
Na procura dese apoio fixestes distintas accións e puxestes en marcha unha campaña de sinaturas.
Nós procuramos mobilizar colectivos afíns e, por outra parte, sensibilizar á cidadanía. Hai traballos de acción directo, como o documental, e outros que levamos a cabo para crear impacto. Nese senso levamos a cabo a performance Agasallos de cortesía este nadal. Con ela quixemos facer referencia a un escrito da Fiscalía nunha das pezas, nas que establecía que os agasallos que facían os proxenetas a axentes das forzas de seguridade, como ceas, copas, ou servizos sexuais gratuítos segundo a propia xuíza do caso, son os propios que realizaría un empresario no noso marco cultura actual. Non se vía delito nese tipo de agasallos a persoas que ademais teñen o deber de perseguir precisamente estes delitos! Aproveitamos o decorado de Nadal, en forma de paquete de agasallo, metendo a mulleres dentro. Outra acción de impacto é a da carnicería Carioca. Coa carnicería queremos visibilizar como a Fiscalía despezou toda a causa en pezas pequenas, permitindo que prescribisen. Tamén facendo atender de forma parcelada unha operación complexa e interrelacionada. As carniceiras son as fiscais.
Unha reflexión tamén sobre o actual sistema xudicial.
As mulleres parece que desaparecen do panorama, semella que as vítimas desapareceron. Todo o proceso da resposta ás necesidades dos grupos de poder.

No proceso da Operación Carioca chegaron a identificarse en torno a catrocentas mulleres vítimas de trata. Sabedes cal é a súa situación na actualidade?
As súas circunstancias son moi diversas. Houbo mulleres que foron expulsadas, para que non puidesen testificar. Outras recibiron o tratamento de vítimas protexidas, levan unha vida máis ou menos normalizada. E outras continúan nas redes da prostitución.


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rede mafiosa e proxeneta.


viernes, 23 de noviembre de 2018

José Palazón: solidaridad con los menores en Melilla, en Galicia.

Hace dos semanas que A Rede Galega de Apoio as persoas Reguxiadas, con la que colabora el SAIn, trajo a Galicia a José Palazón, Presidente de PRODEIN.
Hoy, viernes 23, AGAMME, Asociación Galega contra o maltrato a menores lo tiene en Ferrol.
Él y su mujer son incansables luchadores en solidaridad con los menores, los  más débiles y desprotegidos, en Melilla.
Cabe destacar su generosidad, sencillez y desinterés económico. Su claridad y verdad en el habla.
Estas cosas suelen generar dos tipos de opinión: a favor y en contra.
Mostramos aquí un claro ejemplo de ambas.

"Ventura sigue con sus campañas políticas de descrédito, de asustar, de matón. Postura política habitual que viene utilizando con los discrepantes.
Intenta que dejemos de hacer uso de nuestra libertad de expresión con amenazas invadiendo los juzgados cuando no le toca, cuando le toca ni aparece por ellos. Intenta que hagamos dejación de nuestras obligaciones sociales, como hace él, y que nos sumemos a la caravana de clientes de esa asociación constituida PPara delinquir a la que pertenece.
¡No! No va a ser así.
Es una satisfacción que finalmente esté presente la demanda, así se aclarará también judicialmente el tema.
Sin saberlo Venturilla te has metido en un avispero más grande todavía.
No nos vamos a callar".  

(Estraído de su Facebook)
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 El otro ejemplo:

"La Organización Internacional para la Defensa de los Derechos de los Refugiados, en Bruselas, nos hace llegar este diploma que es un honor para nosotros tener y queremos mostrar públicamente nuestro agradecimiento". (Estraído de su Facebook)

 Gracias. Ánimo, pues.
¡Solidaridad, por principio!

domingo, 28 de octubre de 2018

La Policía Nacional ha desarticulado una red de trata de seres humanos con fines de explotación para la mendicidad y sexual en Santiago de Compostela.

La red de trata que obligaba a sus víctimas con minusvalías a mendigar y actuar como estatuas humanas. 

Agentes de la Policía Nacional han desarticulado una red de trata de seres humanos con fines de explotación para la mendicidad y sexual en Santiago de Compostela (A Coruña).
La organización captaba a sus víctimas en Rumanía, preferentemente con minusvalías físicas y psíquicas, y eran trasladadas hasta nuestro país bajo una falsa promesa de trabajo. Una vez en nuestro país eran obligadas a mendigar, actuar como mimos o estatuas humanas e incluso a prostituirse.
El operativo realizado por los agentes en la ciudad gallega se ha saldado con la detención de tres miembros de la red y con la liberación de 10 víctimas -4 hombres y 6 mujeres- algunas de las cuales también eran prostituidas en un club de alterne.

Hacinados en infraviviendas

La investigación comenzó cuando los agentes tuvieron conocimiento de la existencia de una red delictiva dedicada a la trata de seres humanos con fines de explotación para la mendicidad y sexual.
Tras varias gestiones se detectó que el primero de los engaños se producía durante la fase de captación, al ofrecer a las víctimas una falsa promesa de trabajo en España, asegurándoles la vivienda y un trabajo en el sector de la hostelería. Buscaban a personas en situación de vulnerabilidad, e incluso con alguna minusvalía física o psíquica, lo cual les resultaría rentable para los verdaderos trabajos que iban a realizar una vez llegados a nuestro país como la mendicidad.
Con tales promesas lograron que viajaran hasta España, algunos de ellos acompañados de sus familias, y trasladados hasta A Coruña donde eran alojados en infraviviendas que controlaba la organización. Los inmuebles tenían unas condiciones de salubridad, higiene y seguridad deplorables donde las víctimas permanecían hacinadas.

Estatuas humanas y mimos sin descanso ni comida

Los investigados obligaban a las víctimas a mendigar por las calles de Santiago de Compostela, pidiendo limosna de rodillas durante jornadas que duraban todo el día sin importar las condiciones meteorológicas. También ejercían como mimos o estatuas humanas, recaudando dinero sin tiempo para descansar ni comer. Todo el dinero recaudado era entregado inmediatamente a los cabecillas.
Los detenidos no dudaban en amenazarles, tanto a ellos como a sus familiares, para que practicaran dicha actividades y se mostraban especialmente violentos cuando algunas de estas personas enfermaban y no podían salir a la calle.

Mendicidad, prostitución y píldoras abortivas

Además, los agentes pudieron comprobar que algunas de las víctimas femeninas también fueron obligadas a ejercer la prostitución en un club de Santiago de Compostela, donde eran amenazadas y controladas en todo momento por la dueña del local. Una de las víctimas sufrió agresiones sexuales de forma continuada por el líder de la organización y fue obligada a tomar píldoras abortivas.
Tras una compleja investigación, los agentes realizaron un registro en una vivienda de la ciudad gallega y recopilaron numerosas evidencias de la actividad delictiva, entre ellas diversos objetos utilizados para las actividades callejeras como disfraces y pelucas.
Tres personas han sido detenidas, dos ciudadanos rumanos y una mujer colombiana, ingresando en prisión preventiva el considerado como principal responsable de la red. Además, los agentes han solicitado tres Órdenes Europeas de Detención y Extradición para los miembros que se encuentran residiendo fuera de España.

 

lunes, 8 de octubre de 2018

Pese a todo, o que realmente está a causar os desmaios e as mortes é a fame.

INTERESANTE ARTÍCULO

As vidas descosidas da roupa que vestimos

Este artigo tamén está dispoñible en: Castelán
Sorn Nita camiña descompasada, case a golpes, coma se o seu corpo, esgotado de tanto arrastrar arriba e abaixo na máquina de coser, se rebelase contra o que está por vir. Outro día máis de traballo, como todos dende que cumpriu 13 anos, nas fábricas de Phnom Penh. A ela tócanlle os pantalóns e os vaqueiros. «Coma eses que levas ti», dime. Ao rematar a xornada, como tantas outras veces logo do solpor, volverá para a casa botando contas dos cartos que lle quedan na semana. Os 100 euros mensuais non lle alcanzan para a renda, o transporte e a comida. É a condena común. Algunhas compañeiras da fábrica xa comezaron a prescindir do único imprescindible do que poden prescindir: a comida. Así é como as mulleres do téxtil de Camboxa comezan a esmorecer. De pura fame.
Son as doce do mediodía e os arredores da factoría de Compress Holding, na comuna de Chak Angre, son un fervedoiro de mulleres que ateigan as mesas metálicas do pequeno comedor que acotío instalan na explanada poeirenta que dá acceso á fabrica. Os pratos de feixóns con arroz, a 5.000 KRH, algo menos dun euro, pasan dunha man á outra, como as prendas durante a confección. Na primeira das mesas, a máis próxima á fábrica, xa remataron co xantar. Algunhas mulleres saborean unhas pezas de froita. Semellan plátanos. Do outro lado da explanada, un grupo de mozas pescuda entre a mercadoría do posto de roupa. Son prendas feitas en Vietnam ou na China. As únicas que poden comprar. As que elas fabrican xamais as poderán vestir.
Na periferia de Phnom Penh, a capital de Camboxa, confecciónase a roupa das principais multinacionais do sector: Inditex, C&A, H&M, N Brown Group, Tchibo, Next, Primark ou New Look
Na última das mesas, a do cambaleo harmónico a cada movemento, Sorn Nita apura unha cunca de sopa. Antes de apartala, dálle dúas boas culleradas. Dentro da fábrica vai moita calor. Nuns minutos deberá volver ao choio: hai que rematar a produción a tempo para o envío. En factorías coma esta da periferia de Phnom Penh, a capital de Camboxa, confecciónase a roupa das principais multinacionais do sector: Inditex, C&A, H&M, N Brown Group, Tchibo, Next, Primark ou New Look. Preto de 475.000 personas, un 90% mulleres, traballan nos 558 centros do téxtil rexistrados legalmente no país, unha cifra á que habería que engadir outras 200.000 que o fan nos talleres clandestinos —semellantes aos que proliferaron na costa da Coruña nos 80 co crecemento de Zara— e nas industrias auxiliares
Preto de 475.000 personas traballan nos 558 centros do téxtil rexistrados legalmente no país, unha cifra á que habería que engadir outras 200.000 que o fan nos talleres clandestinos e nas industrias auxiliares
A Unión Europea e Hong Kong son os principais mercados dun sector que lle xera 5.000 millóns de dólares anuais á economía dun país no que a renda per cápita non supera os 750 euros. «Hai 10 millóns de personas en Camboxa —do total de 15 millóns de habitantes— que viven na pobreza, con menos de 2 dólares ao día», remarca Sokny Say, secretaria xeral do Free Trade Union of Workers of the Kingdom of Cambodia (Ftuwkc). As familias do téxtil forman parte deste grupo. Cun soldo de 100 dólares mensuais moitas mulleres teñen que sacar adiante os seus fillos. «Eu vivo endebedada», recoñece Long Chenda. Aos seus 36 anos, esta muller de rostro curtido e discurso latexante vive ao día, sen máis futuro que o que lle permita o corpo. «O meu marido deixoume hai seis meses. Dende entón nunca teño cartos no peto». Máis da metade do salario vaise nos gastos da casa, polo que ten que amañarse con menos de 50 dólares para alimentar a súa familia. «Sempre teño que andar a pedir cartos para poder comprar comida», repite buscando coa mirada a complicidade da media ducia de compañeiras que se agrupan tras dela.
Cun soldo de 100 dólares mensuais moitas mulleres teñen que sacar adiante os seus fillos. Máis da metade do salario vaise nos gastos da casa, ten que amañarse con menos de 50 dólares para alimentar a súa familia
O círculo da débeda
O caso de Long Chenda non é diferente ao de moitas outras mulleres do seu tempo. En 2013, estudos realizados por diferentes ONG e institucións internacionais estableceron o soldo mínimo que debería percibir un traballador do téxtil para cubrir os custos básicos da vida en Phnom Penh entre 157 e 177 dólares mensuais. É o chamado «minimum wage», que encheu de protestas as rúas da capital nos últimos anos. «O que reclaman é o mínimo para poder vivir», afirma Sokny Say. O Goberno camboxano, que é quen fixa de facto os salarios a través do Labour Advisory Committee —no que tamén están representados a patronal e os sindicatos— , decidiu incrementar os soldos no sector de 95 a 100 dólares, o que non contentou os traballadores, que mantiveron as manifestacións. A represión gubernamental desembocou nos primeiros días de xaneiro de 2014 nun forte enfrontamento no que cinco manifestantes perderon a vida e outros 40 resultaron feridos. Ademais, 23 persoas, entre elas importantes líderes sindicais, foron detidas nunha campaña de «violencia e intimidación» denunciada polas organizacións de dereitos humanos. «Pese a todo, as nosas demandas seguen vixentes. Se non hai protestas, non hai aumentos», insiste Sokny.
«O Goberno ten medo de que se os soldos soben demasiado, moitas empresas decidan levar a produción a outros países asiáticos como Laos, Vietnam ou Indonesia», explica Phoak Kung, analista
A marea rosa do téxtil volveu recorrer o centro de Phnom Penh en outubro de 2016 para queixarse polo retraso na decisión sobre o salario de 2015. «O Goberno ten medo de que se os soldos soben demasiado, moitas empresas decidan levar a produción a outros países asiáticos como Laos, Vietnam ou Indonesia», explica Phoak Kung, analista do Cambodian Institute for Cooperation and Peace. Malia aos incrementos logrados nos últimos anos, as mensualidades no téxtil en Cambodja son aínda máis baixas que as doutros países da zona como Indonesia ou China. «Traballamos para conseguir salarios decentes para o téxtil en toda Asia. Así, as marcas estarán menos tentadas de buscar man de obra barata en calquera parte da rexión», explica o secretario xeral de IndustriALL, un dos sindicatos máis involucrados no sector, Jyrki Raina.
Cos 250 dólares mensuais que unha familia pode chegar a reunir moitas vense obrigadas a recorrer a préstamos que rematan por afogar os seus escasos ingresos
As organizacións de traballadores cren que as multinacionais teñen marxe suficiente para mellorar os xornais, tendo en conta que só no primeiro semestre do 2013 a facturación do téxtil en Camboxa incrementouse nun 32%, ata os 1.558 millóns de dólares. «Preferimos que as compañías que non poidan pagar un salario mínimo marchen do país. Nós só lle daremos a benvida ás empresas que veñan investir con boas intencións», afirma a responsable do sindicato Ftuwkc.
A suba dos soldos é imprescindible para rachar o círculo das débedas que atrapa os traballadores do téxtil. Cos 250 dólares mensuais que unha familia pode chegar a reunir —150 dólares é o salario medio entre os empregados da construción, polos 100 do téxtil— moitas vense obrigadas a recorrer a préstamos que rematan por afogar os seus escasos ingresos. «Traballamos sen parar case ata morrer e nin así podemos facerlle fronte aos gastos. Eu aínda lle debo parte da renda deste mes ao caseiro», apunta Sorn Nita, quen dende hai uns meses vive co seu marido nun pequeno piso nas aforas de Phnom Penh polo que paga 50 dólares. «Gustaríame ter un fillo, pero non podería mantelo».
Sorn Nita e a a súa nai, Sun-Samnang, que antes traballou tamén na fábrica
En moitos casos, as mulleres que traballan nas fábricas de Phnom Penh proceden de zonas rurais, nas que aínda residen as súas familias. Son o único sustento que lles queda. Por iso, tratan de aforrar todo o que poden para enviar unha remesa mensual que alivie a economía familiar. «Os meus dous fillos viven na provincia de Prey Veng. Intento enviarlles cartos en canto podo», explica Chem Cahaicin. Ela, de 32 anos, leva oito nas fábricas da capital. O seu corpo é testemuña da dureza deste labor, aínda que ela nunca perde o sorriso. «Fágoo polos nenos». Con todo, o peor para estas mulleres é enfermar. «En moitos casos non temos diñeiro para pagar os tratamentos», sinala Long Chenda. Así que teñen que endebedarse de novo nun círculo que se volve infinito.
Traballar ata a morte
Coas primeiras luces do día, un exército de furgonetas oxidadas vai repartindo os traballadores polas fábricas que salpican a periferia de Phnom Penh. Un tras outro van entrando nas factorías, moitas delas anónimas —como xa ocorría cos talleres da Costa da Morte—, para cumprir coa súa xornada. Aínda que a lexislación camboxana establece un máximo de oito horas diarias, seis días á semana, cun máximo de dúas horas extraordinarias por día —o que fai un total de 60 horas semanais—, a realidade é que esta nunca baixa das dez horas. «Hai veces que empezamos ás sete da mañá e non rematamos ata as sete e media da tarde», explica Sorn Nita. Neste tempo, só teñen un descanso dunha hora para xantar. Mesmo para ir ao baño teñen que pedir permiso. «Levantarse para ir ao servizo está mal visto», sinala Chem Cahaicin. «Fanche sentir culpable», añade Long Chenda. Os sindicatos quéixanse do trato que as empresas lle dispensan aos traballadores, así como do incumprimento das mínimas condicións laborais. «É un xeito de presionalos», denuncia a secretaria xeral do sindicato Ftuwkc.
—Exactamente, cal é o teu labor no proceso de confección?
—Eu chego ao meu sitio, sento na cadeira e coso, un tras outro, pantalóns e vaqueiros. Así, como eses que levas ti— di Sorn Nita, sinalándome.
Iso é o que Sorn Nita vén facendo os últimos dous anos, dende que entrou en Compress Holding —unha das factorías máis grandes, na que traballan arredor de 1.600 persoas—. Durante os dez anteriores pasou por fábricas máis pequenas como Tack Fat e Tak Son. A situación é similar en todas. Os donos teñen que cumprir cos acordos firmados coas multinacionais —decote cunhas esixentes condicións en tempos e calidades das que depende a renovación do contrato—, o que se traduce nunha forte presión para os empregados. «Se non consegues a produción estimada, o responsable do grupo —unhas 65 persoas, habitualmente— chámate a unha sala e pídeche explicacións polo acontecido. Se non os convences, danche un aviso. E se volves fallar ameázante co despedimento», relata Long Chenda.
—Hai castigo se non cumprides coa produción?
As tres traballadoras que aínda permanecen sentadas no improvisado comedor ás portas da factoría quedan en silencio. Pese á súa valentía, aínda hai cuestións que suscitan os medos dunha sociedade que apenas conseguiu esquecer as barbaridades do réxime dos Khmeres Vermellos. «Castigos? Por suposto que existen», aclara despois Sokny Say no seu pequeno despacho da rúa 360 do centro de Phnom Penh. «Mándanas pasar de pé toda a xornada, coas mans nas costas; ou escribindo na parede ‘Síntoo, non volverá ocorrer’; e ás veces sácanas fóra, ao sol, e obríganas a pasar alí o día para que sintan vergoña diante dos seus compañeiros», asegura a sindicalista, que non para de xesticular mentras escenifica os castigos aos que son sometidas as traballadoras.
«Mándanas pasar de pé toda a xornada, coas mans nas costas; ou escribindo na parede ‘Síntoo, non volverá ocorrer’; e ás veces sácanas fóra, ao sol, e obríganas a pasar alí o día para que sintan vergoña»
A inseguridade laboral —arredor do 90% dos empregados do téxtil teñen contratos temporais de curta duración, segundo un informe da International Trade Union Confederation (ITUC)— dificulta a afiliación sindical e, como consecuencia, tamén a demanda de melloras nas condicións laborais. Esta situación é especialmente dramática no caso das mulleres, o 90% da man de obra, a miúdo ameazadas no caso de quedar embarazadas, o que provoca que moitas delas se vexan obrigadas a abortar. «Estamos no 2014, non podemos seguir nestas condicións», insiste Sokny, unha das voces máis críticas co Goberno e coas grandes multinacionais. A esixencia dos capataces acrecéntase cando chegan os períodos de maior consumo nos países desenvolvidos, especialmente durante as semanas previas ao Nadal. Aí prodúcese o que algúns expertos chaman «os incentivos da morte»: os empregados do téxtil precisan tanto os cartos que traballan ata a extenuación. «Na tempada alta traballamos todos os días, de luns a domingo, durante 14 horas», asegura Sorn Nita, que leva máis dunha década a darlle forma á roupa que nin sequera soña con poder vestir.
Arredores da factoría Compress Holdin, no barrio de Chak Angre, converténdose en comedor para traballadores á hora do xantar.
No que vai de ano, máis de 1.000 personas, case 200 máis que en todo o 2013, desmaiáronse mentres traballaban nas fábricas do téxtil en Camboxa, segundo datos do Departamento de Saúde Laboral do Goberno recollidos polo diario Cambodia Daily. «Os desmaios masivos son comúns nas fábricas», subliña o responsable de IndustriALL. Nun mesmo día chegáronse a rexistrar 140 esvaecementos en tres factorías diferentes do distrito de Dangkao, de Phnom Penh. «É algo que pasa todas as semanas», afirma Long Chenda. «É verdade, de media hai catro ou cinco desmaios cada mes», corrobora Chem Cahaicin. O 2014 foi un ano dramaticamente histórico: por primeira vez tres traballadores morreron nas fábricas do téxtil en Cambodja tras repetidas xornadas extremas de traballo. Un deles, Vorn Tha, de 44 anos, morreu en xullo na factoría New Archid, que confecciona roupa para H&M, despois de traballar durante días dende as sete da mañá ás dez da noite.
O 2014 foi un ano dramaticamente histórico: por primeira vez tres traballadores morreron nas fábricas do téxtil en Cambodja tras repetidas xornadas extremas de traballo
Morrer de fame no traballo
A pobre alimentación dos empregados, unida á excesiva carga laboral, o uso de produtos químicos e as altas temperaturas que se alcanzan nos talleres, está detrás desta cruenta realidade. No seu informe de 2014, Better Factories, un programa da Organización Internacional do Traballo (OIT) creado no 2001 para mellorar as condicións laborais nas factorías do téxtil en Cambodja, sinala que só o 18% das fábricas cumpren coa limitación de dúas horas extraordinarias ao día; o 35% coas recomendacións relativas á calor no centro de traballo; e máis da metade non teñen auga e xabón suficientes.
Só o 18% das fábricas cumpren coa limitación de dúas horas extraordinarias ao día, o 35% coas recomendacións relativas á calor e máis da metade non teñen auga e xabón suficientes
Pese a todo, o que realmente está a causar os desmaios e as mortes é a fame. Literalmente. «Traballamos sen parar, ata case morrer», repite Sorn Nita. Con 23 anos, apenas pesa 46 kilos que xa non move coa louzanía de tempo atrás. O seu corpo comeza a decatarse do que significa o paso do tempo. En Camboxa esa é a marca que sinala a entrada na idade adulta. Un informe da ONG británica Labour Behind the Label (LBL) afirmaba en 2012 que as mulleres que se desempeñan nas fábricas de Camboxa enxerían unha media de 1.598 calorías ao día, a metade da cantidade recomendada para una muller que realice unha actividade industrial. Unha dieta completa, de arredor de 3.000 calorías diarias, suporía un custo mensual de máis de 75 dólares, tres cuartas partes do salario mensual que perciben. «Cos 100 dólares é moi difícil vivir en Camboxa. Por iso é tan importante lograr o salario mínimo de 177 dólares», repite Sokny unha e outra vez. Ao deixar de comer, os traballadores van quedando sen forzas, «ata que enferman ou caen desmaiados», explica a sindicalista. «Moitos están enfermos, sen forza, e derrúbanse mentres traballan», corrobora Sorn Nita. «Se o que teñen non é serio nin sequera os envían ao hospital. Mándanos de volta ao traballo», engade Chem Cahaicin. Para os empregados do téxtil, enfermar é case coma unha sentenza, unha volta máis na soga das débedas.
A hora do xantar está a piques de rematar e con ela a nosa charla. Unha cativa afánase por recoller os restos de arroz que sobraron dalgúns pratos, mentras a súa irmá limpa as mesas do comedor. Mañá haberá que montalo de novo. No mundo do téxtil en Camboxa o tempo non ten estacións, é máis ben unha puntada continua que vai descosendo os corpos ata que os fai esmorecer. Na entrada da factoría, un grupo de mulleres apura unha botella de auga. A poeira dunhas motos fainas tusir. Uns metros máis atrás Sorn Nita agárrase do brazo da súa nai, Sun Samnang. Ela foi quen lle ensinou o oficio. Chem Cahaicin e Long Chenda camiñan ao carón.
—Unha última cousa —dígolles antes de despedirme—. Vós que lle pediriades ao futuro?
Silencio.
—Que os nosos fillos non teñan que traballar nestas fábricas.