Tradicionalmente se nos viene repitiendo que las elecciones son la
fiesta de la democracia. Si así fuera, este año sería de fiesta total
puesto que en muchos lugares vamos a celebrar hasta cuatro elecciones:
municipales, autonómicas y europeas -que tocaban-, más la convocatoria
extra de elecciones generales.
Sin embargo, las elecciones, de por sí, no garantizan altos niveles de
democracia; a lo sumo una apariencia de legitimidad democrática. Aparte
del hecho de que haya elecciones hay que valorar la existencia de otros
cauces de participación y de control por parte de los ciudadanos. Estos
son escasos, y estamos lejos de formas de democracia más directa que
serían deseables y posibles. También hay que valorar las normas
electorales. Las últimas reformas no sólo no han favorecido una mayor
transparencia y apertura, sino que, entre otros aspectos, han
restringido el acceso a nuevos y pequeños partidos obligándoles, en las
elecciones generales, a cumplir una y otra vez un requisito de recogida
previa de firmas que dificulta sobremanera el pluralismo democrático.
Los partidos con representación no han hecho nada en este sentido, ni
siquiera los que se han interesado formalmente por una reforma de la ley
electoral. Su inicial predisposición ha quedado en agua de borrajas y
de hecho se han posicionado en contra de un sistema realmente
democrático y representativo de todas las sensibilidades de nuestra
sociedad.
Con todo, el elemento más importante para valorar la calidad de una
democracia es precisamente la cultura democrática de sus ciudadanos y
del principal instrumento de participación política institucional que
existe, los partidos políticos. Esa cultura se manifiesta, por ejemplo,
en la capacidad de diálogo, en la búsqueda del bien común por encima de
los intereses particulares o partidistas, en la lucha contra la
corrupción etc. etc. Y lamentamos comprobar que esa cultura está por los
suelos: predomina el populismo en todo el abanico de opciones
partidistas, la confrontación, el sectarismo, el simplismo en el
planteamiento de los temas, el descrédito al otro antes que una mínima
autocrítica, las propuestas de soluciones excluyentes…
El Partido SAIn lleva más de una década intentando elevar el tono
democrático en España desde un principio clave: la solidaridad.
Solidaridad que debería vertebrar las relaciones tanto entre todos los
territorios de España como con el resto de países del mundo, expresado
esto último en nuestro nombre como internacionalismo. Igualmente creemos
en una democracia autogestionaria que supere los actuales mecanismos de
representación por una participación activa y directa, más
transparente, más pegada al ciudadano.
El Partido SAIn intenta generar esta cultura democrática desde la
base de la sociedad, y por eso damos mucha importancia al trabajo desde
el municipio. Igualmente creemos que el contexto político europeo en el
que estamos integrados, debe tener, como principio fundamental, la
solidaridad tanto a nivel interno como externo, especialmente con las
personas más empobrecidas: parados y trabajadores precarios,
hambrientos, inmigrantes empobrecidos, refugiados… Concretándolo en la
defensa universal de derechos humanos fundamentales como el derecho a la
vida, al trabajo, la vivienda, la salud y la educación entre otros.
Por ello, en nuestros planes políticos para 2019 tenemos señalada la
fecha del 26 de mayo (elecciones municipales y europeas) como un hito
donde intentar transmitir este estilo y cultura democrática, y recabar
el apoyo y el compromiso de los ciudadanos con estos principios y con el
programa político que llevamos meses preparando.
Ahora nos encontramos con que el Sr. Sánchez ha convocado elecciones
generales primando su beneficio electoral y porque no ha podido sostener
lo que era insostenible desde el principio. Incluso incurriendo en la
irracionalidad -y el gasto- de convocar dos procesos electorales en
menos de un mes, en lugar de haber concentrado en una fecha todas las
elecciones. Y todos los partidos políticos del arco parlamentario están
cayendo en ese estilo populista, “trumpista”, extremista, rebajando aún
más terriblemente la calidad del sistema partidista español. Y
todos lo aceptan porque cuentan con la maquinaria que les proporciona
el dinero de las subvenciones que salen de todos los bolsillos de los
españoles y que hace que de nuevo se pueda imponer la ley del más
fuerte. Es evidente que la actual situación social, territorial y
política de nuestro país precisa de tiempos y espacios adecuados para
el debate sereno, para el análisis profundo de las propuestas de cada
partido, para llegar a posturas y acuerdos comunes, sin embargo, nos
empujan a ejercer el voto más con las vísceras y las emociones que con
la razón, y a dimitir, una vez depositado el voto, de nuestra
responsabilidad en la construcción de nuestra sociedad.
Por todas estas razones, el Partido SAIn ha decidido no presentar
candidaturas a las próximas elecciones generales del 28 de abril. Son
evidentes las trabas y obstáculos que los partidos parlamentarios ponen a
los partidos pequeños como el nuestro, y hemos decidido que no vamos a
someternos a sus ritmos e intereses, sino que vamos a seguir nuestro
plan y trabajar desde abajo; construyendo despacio, pero seguro, con
calidad democrática; poniendo en primer lugar a los que más lo
necesitan: a los últimos, a los empobrecidos. Por eso, nos presentaremos
en mayo a las elecciones municipales en las localidades donde tenemos
implantación suficiente, y en toda España a las elecciones europeas. De
cara a las generales llamamos a que cada ciudadano en conciencia actúe
como considere más acertado. Nosotros seguiremos trabajando para poder
presentarnos también a próximas elecciones generales y colaborar a
construir una España auténticamente democrática y solidaria. Contamos
con todos aquellos que compartís estos planteamientos y queráis trabajar
para que crezcan en nuestra sociedad.
¡Viva la Solidaridad!
Desde "elsaltodiario.com", periódico diferente, nos hacemos eco de esta publicación. Trata publicado
2019-03-06 13:15:00 Raquel C. Pérez
Impunidade Carioca: “Atopámonos cunha fiscalía que defende aos agresores e grupos de poder”
A plataforma cidadá continúa denunciando a deriva dunha macrocausa
que investiga a trata e explotación sexual de mulleres na Galiza.
O desfile de entroido lucense contou neste 2019 cunha participación
especial. Entre bandas de música rock, dragóns chineses, animais ou
máquinas de coser as dependentas da Carnicería Carioca chamaron a
atención do público, coas súas ofertas e descontos. A performance da
plataforma cidadá Impunidade Carioca paseou polas rúas a súa denuncia á
deriva dos xuízos da Operación Carioca. Esta macrocausa, en torno a unha
rede de trata e explotación sexual forzosa de mulleres, estalou no 2009
no Xulgado nº 1 de Lugo. Hoxe atópase na súa recta final, e a
plataforma denuncia que moitas das pezas nas que foi dividida foron
arquivadas, ou derivaron na impunidade dos acusados: proxenetas,
empresarios e membros das forzas de seguridade do estado. María Barba é
unha das integrantes de Impunidade Carioca. Como nace a plataforma Impunidade Carioca? A plataforma naceu no momento en que a Fiscalía fai un escrito en
relación a peza sobre o club Liverpool. Nesa peza relata unha serie do
que nós entendemos que son abusos, proxenetismo, tratos de favor,
tráfico de información, prostitución de menores. A Fiscalía vainos
relatando á vez que explica que non se perciben delitos, exculpando á
vez que describe os actos. Isto fixo saltar as nosas alarmas, porque
quedaban outras pezas da Operación Carioca en trámite e tiñamos medo de
que sucedese o mesmo. Coa plataforma buscamos organizarnos para informar
do que está a acontecer. E tamén para deixar claro que isto importa,
que hai unha cidadanía que está preocupada porque se desmantele este Alén da
peza do club Liverpool, poñedes o foco noutras pezas da Operación, nas
que considerades que a Fiscalía procedeu dun xeito similar. Na do Liverpool a labor da Fiscalía obrigou a que a peza fose
arquivada. A propia xuíza elaborou un escrito de arquivo moi revelador
co que está a acontecer. Sinala o que se considera delito, que non
poderá ser xulgado pola inacción da Fiscalía. Coa peza do club Queens
aconteceu algo similar. Na investigación deste club chegaron a estar
imputadas dezaoito persoas. Estaban implicados axentes das forzas de
seguridade do estado, policías e gardas civís, e empresarios. A Fiscalía
deixa a todas estas persoas fora e só quedan catro persoas acusadas de
delito, os proxenetas e donos de prostíbulos.
A explotación sexual non está moitas veces na axenda feminista coa relevancia coa que debería
Transcorreron máis de dez anos dende o estalido da Operación Carioca.
Como informar á cidadanía que non coñece o caso do que aconteceu neste
tempo? As persoas que coñecen a operación manexan información moi
desligada. Chéganlles só píldoras, e as tramas da Carioca son moi
complexas. De feito a Operación Carioca, ou algunhas das persoas
implicadas nela, relaciónase con outras tramas como a Operación Pokémon.
A comunicación destes procesos simplifícaos.
Con esta vocación nace o documental Benvidos ao club,
da artista Carmen P. Granxeiro en colaboración coa plataforma (gañadora
no 2019 do Premio Especial Biznaga de Plata “Afirmando los Derechos de
las Mujeres”). Carmen fai un traballo de documentación moi interesante, a través de
entrevistas e de información documental. O que busca é enlazar, fiar,
que se entenda a Operación Carioca. As proxeccións superaron con moito
as nosas expectativas, houbo unha acollida moi boa por parte da
cidadanía e de distintos colectivos. Estamos nun momento social moi bo,
no sentido de que a preocupación feminista está moi presente. Pero é
certo que a explotación sexual non está moitas veces na axenda feminista
coa relevancia coa que debería. Para nós é importante fortalecer este
punto na axenda. Mais é certo que moitos colectivos desta liña
solicitaron a proxección do documental.
Outra das vosas liñas de traballo foi solicitar á Xunta de Galicia e
ao Concello de Lugo que comparezan como acusación popular en varias
pezas da Operación Carioca. Como funciona este recurso? En teoría debería ser a Fiscalía a defensora das vítimas, pero cando
atopamos unha Fiscalía que, en vez de defender ás vítimas e atender ás
súas realidades, protexe aos agresores e aos grupos de poder,
solicitamos ás administracións que comparezan como acusación popular. O
custe de presentarse como acusación popular nun xuízo a título
individual é moi elevado. Sobre todo nunha operación como esta, que é
moi complexa e requiriría un equipo completo de avogados. A
Administración comparece en certos casos, como por exemplo os homicidios
de mulleres, mais non o fan en casos como este. Por iso decidimos
procurar o apoio da cidadanía.
En vez de presentar o caso como a rede mafiosa e proxeneta que é, a Fiscalía faina pasar por delitos puntuais
Na procura dese apoio fixestes distintas accións e puxestes en marcha unha campaña de sinaturas. Nós procuramos mobilizar colectivos afíns e, por outra parte,
sensibilizar á cidadanía. Hai traballos de acción directo, como o
documental, e outros que levamos a cabo para crear impacto. Nese senso
levamos a cabo a performance Agasallos de cortesía este nadal. Con ela
quixemos facer referencia a un escrito da Fiscalía nunha das pezas, nas
que establecía que os agasallos que facían os proxenetas a axentes das
forzas de seguridade, como ceas, copas, ou servizos sexuais gratuítos
segundo a propia xuíza do caso, son os propios que realizaría un
empresario no noso marco cultura actual. Non se vía delito nese tipo de
agasallos a persoas que ademais teñen o deber de perseguir precisamente
estes delitos! Aproveitamos o decorado de Nadal, en forma de paquete de
agasallo, metendo a mulleres dentro. Outra acción de impacto é a da
carnicería Carioca. Coa carnicería queremos visibilizar como a Fiscalía
despezou toda a causa en pezas pequenas, permitindo que prescribisen.
Tamén facendo atender de forma parcelada unha operación complexa e
interrelacionada. As carniceiras son as fiscais. Unha reflexión tamén sobre o actual sistema xudicial. As mulleres parece que desaparecen do panorama, semella que as
vítimas desapareceron. Todo o proceso da resposta ás necesidades dos
grupos de poder.
No proceso da Operación Carioca chegaron a identificarse en torno a
catrocentas mulleres vítimas de trata. Sabedes cal é a súa situación na
actualidade? As súas circunstancias son moi diversas. Houbo mulleres que foron
expulsadas, para que non puidesen testificar. Outras recibiron o
tratamento de vítimas protexidas, levan unha vida máis ou menos
normalizada. E outras continúan nas redes da prostitución.
Haz posible un medio radicalmente diferente
Creemos que la única forma de hacer un periodismo diferente es funcionar de forma diferente. Por eso, el 70% de nuestra financiación viene de las socias. Y
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propiedad de El Salto es colectiva.
Somos un medio con principios. Y también con un fin: cambiarlo todo. Contigo podemos conseguirlo.
rede mafiosa e proxeneta.
Hace dos semanas que A Rede Galega de Apoio as persoas Reguxiadas, con la que colabora el SAIn, trajo a Galicia a José Palazón, Presidente de PRODEIN.
Hoy, viernes 23, AGAMME, Asociación Galega contra o maltrato a menores lo tiene en Ferrol.
Él y su mujer son incansables luchadores en solidaridad con los menores, los más débiles y desprotegidos, en Melilla.
Cabe destacar su generosidad, sencillez y desinterés económico. Su claridad y verdad en el habla.
Estas cosas suelen generar dos tipos de opinión: a favor y en contra.
Mostramos aquí un claro ejemplo de ambas.
"Ventura
sigue con sus campañas políticas de descrédito, de asustar, de matón.
Postura política habitual que viene utilizando con los discrepantes.
Intenta que dejemos de hacer uso de nuestra libertad de expresión con
amenazas invadiendo los juzgados cuando no le toca, cuando le toca ni
aparece por ellos. Intenta que hagamos
dejación de nuestras obligaciones sociales, como hace él, y que nos
sumemos a la caravana de clientes de esa asociación constituida PPara
delinquir a la que pertenece. ¡No! No va a ser así. Es una satisfacción que finalmente esté presente la demanda, así se aclarará también judicialmente el tema. Sin saberlo Venturilla te has metido en un avispero más grande todavía. No nos vamos a callar". (Estraído de su Facebook)
"La
Organización Internacional para la Defensa de los Derechos de los
Refugiados, en Bruselas, nos hace llegar este diploma que es un honor
para nosotros tener y queremos mostrar públicamente nuestro
agradecimiento". (Estraído de su Facebook)
La red de trata que obligaba a sus víctimas con minusvalías a mendigar y actuar como estatuas humanas.
Agentes de la Policía Nacional han desarticulado una red de trata de
seres humanos con fines de explotación para la mendicidad y sexual en
Santiago de Compostela (A Coruña).
La organización captaba a sus víctimas en Rumanía, preferentemente con minusvalías físicas y psíquicas,
y eran trasladadas hasta nuestro país bajo una falsa promesa de
trabajo. Una vez en nuestro país eran obligadas a mendigar, actuar como
mimos o estatuas humanas e incluso a prostituirse.
El operativo realizado por los agentes en la ciudad gallega se ha saldado con la detención de tres miembros de la red y con la liberación de 10 víctimas -4 hombres y 6 mujeres- algunas de las cuales también eran prostituidas en un club de alterne.
Hacinados en infraviviendas
La
investigación comenzó cuando los agentes tuvieron conocimiento de la
existencia de una red delictiva dedicada a la trata de seres humanos con fines de explotación para la mendicidad y sexual.
Tras
varias gestiones se detectó que el primero de los engaños se producía
durante la fase de captación, al ofrecer a las víctimas una falsa
promesa de trabajo en España, asegurándoles la vivienda y un trabajo en el sector de la hostelería. Buscaban a personas en situación de vulnerabilidad,
e incluso con alguna minusvalía física o psíquica, lo cual les
resultaría rentable para los verdaderos trabajos que iban a realizar una
vez llegados a nuestro país como la mendicidad.
Con tales promesas lograron que viajaran hasta España, algunos de ellos acompañados de sus familias, y trasladados hasta A Coruña donde eran alojados en infraviviendas
que controlaba la organización. Los inmuebles tenían unas condiciones
de salubridad, higiene y seguridad deplorables donde las víctimas permanecían hacinadas.
Estatuas humanas y mimos sin descanso ni comida
Los investigados obligaban a las víctimas a mendigar por las calles de Santiago de Compostela, pidiendo limosna de rodillas
durante jornadas que duraban todo el día sin importar las condiciones
meteorológicas. También ejercían como mimos o estatuas humanas,
recaudando dinero sin tiempo para descansar ni comer. Todo el dinero recaudado era entregado inmediatamente a los cabecillas.
Los
detenidos no dudaban en amenazarles, tanto a ellos como a sus
familiares, para que practicaran dicha actividades y se mostraban
especialmente violentos cuando algunas de estas personas enfermaban y no
podían salir a la calle.
Mendicidad, prostitución y píldoras abortivas
Además,
los agentes pudieron comprobar que algunas de las víctimas femeninas
también fueron obligadas a ejercer la prostitución en un club de
Santiago de Compostela, donde eran amenazadas y controladas en todo
momento por la dueña del local. Una de las víctimas sufrió agresiones sexuales de forma continuada por el líder de la organización y fue obligada a tomar píldoras abortivas.
Tras una compleja investigación, los agentes realizaron un registro en una vivienda de la ciudad gallega y recopilaron numerosas evidencias de la actividad delictiva, entre ellas diversos objetos utilizados para las actividades callejeras como disfraces y pelucas.
Tres
personas han sido detenidas, dos ciudadanos rumanos y una mujer
colombiana, ingresando en prisión preventiva el considerado como
principal responsable de la red. Además, los agentes han solicitado tres Órdenes Europeas de Detención y Extradición para los miembros que se encuentran residiendo fuera de España.
Sorn
Nita camiña descompasada, case a golpes, coma se o seu corpo, esgotado
de tanto arrastrar arriba e abaixo na máquina de coser, se rebelase
contra o que está por vir. Outro día máis de traballo, como todos dende
que cumpriu 13 anos, nas fábricas de Phnom Penh. A ela tócanlle os
pantalóns e os vaqueiros. «Coma eses que levas ti», dime. Ao rematar a
xornada, como tantas outras veces logo do solpor, volverá para a casa
botando contas dos cartos que lle quedan na semana. Os 100 euros
mensuais non lle alcanzan para a renda, o transporte e a comida. É a
condena común. Algunhas compañeiras da fábrica xa comezaron a prescindir
do único imprescindible do que poden prescindir: a comida. Así é como
as mulleres do téxtil de Camboxa comezan a esmorecer. De pura fame.
Son as doce do mediodía e os arredores da factoría de Compress
Holding, na comuna de Chak Angre, son un fervedoiro de mulleres que
ateigan as mesas metálicas do pequeno comedor que acotío instalan na
explanada poeirenta que dá acceso á fabrica. Os pratos de feixóns con
arroz, a 5.000 KRH, algo menos dun euro, pasan dunha man á outra, como
as prendas durante a confección. Na primeira das mesas, a máis próxima á
fábrica, xa remataron co xantar. Algunhas mulleres saborean unhas pezas
de froita. Semellan plátanos. Do outro lado da explanada, un grupo de
mozas pescuda entre a mercadoría do posto de roupa. Son prendas feitas
en Vietnam ou na China. As únicas que poden comprar. As que elas
fabrican xamais as poderán vestir.
Na periferia de Phnom Penh, a capital de Camboxa,
confecciónase a roupa das principais multinacionais do sector:
Inditex, C&A, H&M, N Brown Group, Tchibo, Next, Primark ou New
Look
Na última das mesas, a do cambaleo harmónico a cada movemento, Sorn
Nita apura unha cunca de sopa. Antes de apartala, dálle dúas boas
culleradas. Dentro da fábrica vai moita calor. Nuns minutos deberá
volver ao choio: hai que rematar a produción a tempo para o envío. En
factorías coma esta da periferia de Phnom Penh, a capital de Camboxa,
confecciónase a roupa das principais multinacionais do sector:
Inditex, C&A, H&M, N Brown Group, Tchibo, Next, Primark ou New
Look. Preto de 475.000 personas, un 90% mulleres, traballan nos 558
centros do téxtil rexistrados legalmente no país, unha cifra á que
habería que engadir outras 200.000 que o fan nos talleres clandestinos
—semellantes aos que proliferaron na costa da Coruña nos 80 co
crecemento de Zara— e nas industrias auxiliares
Preto de 475.000 personas traballan nos 558 centros do
téxtil rexistrados legalmente no país, unha cifra á que habería que
engadir outras 200.000 que o fan nos talleres clandestinos e nas
industrias auxiliares
A Unión Europea e Hong Kong son os principais mercados dun sector que
lle xera 5.000 millóns de dólares anuais á economía dun país no que a
renda per cápita non supera os 750 euros. «Hai 10 millóns de personas en
Camboxa —do total de 15 millóns de habitantes— que viven na pobreza,
con menos de 2 dólares ao día», remarca Sokny Say, secretaria xeral do
Free Trade Union of Workers of the Kingdom of Cambodia (Ftuwkc). As
familias do téxtil forman parte deste grupo. Cun soldo de 100 dólares
mensuais moitas mulleres teñen que sacar adiante os seus fillos. «Eu
vivo endebedada», recoñece Long Chenda. Aos seus 36 anos, esta muller de
rostro curtido e discurso latexante vive ao día, sen máis futuro que o
que lle permita o corpo. «O meu marido deixoume hai seis meses. Dende
entón nunca teño cartos no peto». Máis da metade do salario vaise nos
gastos da casa, polo que ten que amañarse con menos de 50 dólares para
alimentar a súa familia. «Sempre teño que andar a pedir cartos para
poder comprar comida», repite buscando coa mirada a complicidade da
media ducia de compañeiras que se agrupan tras dela.
Cun soldo de 100 dólares mensuais moitas mulleres teñen
que sacar adiante os seus fillos. Máis da metade do salario vaise nos
gastos da casa, ten que amañarse con menos de 50 dólares para alimentar a
súa familia
O círculo da débeda
O caso de Long Chenda non é diferente ao de moitas outras mulleres do
seu tempo. En 2013, estudos realizados por diferentes ONG e
institucións internacionais estableceron o soldo mínimo que debería
percibir un traballador do téxtil para cubrir os custos básicos da vida
en Phnom Penh entre 157 e 177 dólares mensuais. É o chamado «minimum
wage», que encheu de protestas as rúas da capital nos últimos anos. «O
que reclaman é o mínimo para poder vivir», afirma Sokny Say. O Goberno
camboxano, que é quen fixa de facto os salarios a través do Labour
Advisory Committee —no que tamén están representados a patronal e os
sindicatos— , decidiu incrementar os soldos no sector de 95 a 100
dólares, o que non contentou os traballadores, que mantiveron as
manifestacións. A represión gubernamental desembocou nos primeiros días
de xaneiro de 2014 nun forte enfrontamento no que cinco manifestantes
perderon a vida e outros 40 resultaron feridos. Ademais, 23 persoas,
entre elas importantes líderes sindicais, foron detidas nunha campaña de
«violencia e intimidación» denunciada polas organizacións de dereitos
humanos. «Pese a todo, as nosas demandas seguen vixentes. Se non hai
protestas, non hai aumentos», insiste Sokny.
«O Goberno ten medo de que se os soldos soben demasiado,
moitas empresas decidan levar a produción a outros países asiáticos como
Laos, Vietnam ou Indonesia», explica Phoak Kung, analista
A marea rosa do téxtil volveu recorrer o centro de Phnom Penh en
outubro de 2016 para queixarse polo retraso na decisión sobre o salario
de 2015. «O Goberno ten medo de que se os soldos soben demasiado, moitas
empresas decidan levar a produción a outros países asiáticos como Laos,
Vietnam ou Indonesia», explica Phoak Kung, analista do Cambodian
Institute for Cooperation and Peace. Malia aos incrementos logrados nos
últimos anos, as mensualidades no téxtil en Cambodja son aínda máis
baixas que as doutros países da zona como Indonesia ou China.
«Traballamos para conseguir salarios decentes para o téxtil en toda
Asia. Así, as marcas estarán menos tentadas de buscar man de obra barata
en calquera parte da rexión», explica o secretario xeral de
IndustriALL, un dos sindicatos máis involucrados no sector, Jyrki Raina.
Cos 250 dólares mensuais que unha familia pode chegar a
reunir moitas vense obrigadas a recorrer a préstamos que rematan por
afogar os seus escasos ingresos
As organizacións de traballadores cren que as multinacionais teñen
marxe suficiente para mellorar os xornais, tendo en conta que só no
primeiro semestre do 2013 a facturación do téxtil en Camboxa
incrementouse nun 32%, ata os 1.558 millóns de dólares. «Preferimos que
as compañías que non poidan pagar un salario mínimo marchen do país. Nós
só lle daremos a benvida ás empresas que veñan investir con boas
intencións», afirma a responsable do sindicato Ftuwkc.
A suba dos soldos é imprescindible para rachar o círculo das débedas
que atrapa os traballadores do téxtil. Cos 250 dólares mensuais que unha
familia pode chegar a reunir —150 dólares é o salario medio entre os
empregados da construción, polos 100 do téxtil— moitas vense obrigadas a
recorrer a préstamos que rematan por afogar os seus escasos ingresos.
«Traballamos sen parar case ata morrer e nin así podemos facerlle fronte
aos gastos. Eu aínda lle debo parte da renda deste mes ao caseiro»,
apunta Sorn Nita, quen dende hai uns meses vive co seu marido nun
pequeno piso nas aforas de Phnom Penh polo que paga 50 dólares.
«Gustaríame ter un fillo, pero non podería mantelo». Sorn Nita e a a súa nai, Sun-Samnang, que antes traballou tamén na fábrica
En moitos casos, as mulleres que traballan nas fábricas de Phnom Penh
proceden de zonas rurais, nas que aínda residen as súas familias. Son o
único sustento que lles queda. Por iso, tratan de aforrar todo o que
poden para enviar unha remesa mensual que alivie a economía familiar.
«Os meus dous fillos viven na provincia de Prey Veng. Intento enviarlles
cartos en canto podo», explica Chem Cahaicin. Ela, de 32 anos, leva
oito nas fábricas da capital. O seu corpo é testemuña da dureza deste
labor, aínda que ela nunca perde o sorriso. «Fágoo polos nenos». Con
todo, o peor para estas mulleres é enfermar. «En moitos casos non temos
diñeiro para pagar os tratamentos», sinala Long Chenda. Así que teñen
que endebedarse de novo nun círculo que se volve infinito. Traballar ata a morte
Coas primeiras luces do día, un exército de furgonetas oxidadas vai
repartindo os traballadores polas fábricas que salpican a periferia de
Phnom Penh. Un tras outro van entrando nas factorías, moitas delas
anónimas —como xa ocorría cos talleres da Costa da Morte—, para cumprir
coa súa xornada. Aínda que a lexislación camboxana establece un máximo
de oito horas diarias, seis días á semana, cun máximo de dúas horas
extraordinarias por día —o que fai un total de 60 horas semanais—, a
realidade é que esta nunca baixa das dez horas. «Hai veces que empezamos
ás sete da mañá e non rematamos ata as sete e media da tarde», explica
Sorn Nita. Neste tempo, só teñen un descanso dunha hora para xantar.
Mesmo para ir ao baño teñen que pedir permiso. «Levantarse para ir ao
servizo está mal visto», sinala Chem Cahaicin. «Fanche sentir culpable»,
añade Long Chenda. Os sindicatos quéixanse do trato que as empresas lle
dispensan aos traballadores, así como do incumprimento das mínimas
condicións laborais. «É un xeito de presionalos», denuncia a secretaria
xeral do sindicato Ftuwkc.
—Exactamente, cal é o teu labor no proceso de confección?
—Eu chego ao meu sitio, sento na cadeira e coso, un tras outro,
pantalóns e vaqueiros. Así, como eses que levas ti— di Sorn Nita,
sinalándome.
Iso é o que Sorn Nita vén facendo os últimos dous anos, dende que
entrou en Compress Holding —unha das factorías máis grandes, na que
traballan arredor de 1.600 persoas—. Durante os dez anteriores pasou por
fábricas máis pequenas como Tack Fat e Tak Son. A situación é similar
en todas. Os donos teñen que cumprir cos acordos firmados coas
multinacionais —decote cunhas esixentes condicións en tempos e calidades
das que depende a renovación do contrato—, o que se traduce nunha forte
presión para os empregados. «Se non consegues a produción estimada, o
responsable do grupo —unhas 65 persoas, habitualmente— chámate a unha
sala e pídeche explicacións polo acontecido. Se non os convences, danche
un aviso. E se volves fallar ameázante co despedimento», relata Long
Chenda.
—Hai castigo se non cumprides coa produción?
As tres traballadoras que aínda permanecen sentadas no improvisado
comedor ás portas da factoría quedan en silencio. Pese á súa valentía,
aínda hai cuestións que suscitan os medos dunha sociedade que apenas
conseguiu esquecer as barbaridades do réxime dos Khmeres Vermellos.
«Castigos? Por suposto que existen», aclara despois Sokny Say no seu
pequeno despacho da rúa 360 do centro de Phnom Penh. «Mándanas pasar de
pé toda a xornada, coas mans nas costas; ou escribindo na parede
‘Síntoo, non volverá ocorrer’; e ás veces sácanas fóra, ao sol, e
obríganas a pasar alí o día para que sintan vergoña diante dos seus
compañeiros», asegura a sindicalista, que non para de xesticular mentras
escenifica os castigos aos que son sometidas as traballadoras.
«Mándanas pasar de pé toda a xornada, coas mans nas
costas; ou escribindo na parede ‘Síntoo, non volverá ocorrer’; e ás
veces sácanas fóra, ao sol, e obríganas a pasar alí o día para que
sintan vergoña»
A inseguridade laboral —arredor do 90% dos empregados do téxtil teñen
contratos temporais de curta duración, segundo un informe da
International Trade Union Confederation (ITUC)— dificulta a afiliación
sindical e, como consecuencia, tamén a demanda de melloras nas
condicións laborais. Esta situación é especialmente dramática no caso
das mulleres, o 90% da man de obra, a miúdo ameazadas no caso de quedar
embarazadas, o que provoca que moitas delas se vexan obrigadas a
abortar. «Estamos no 2014, non podemos seguir nestas condicións»,
insiste Sokny, unha das voces máis críticas co Goberno e coas grandes
multinacionais. A esixencia dos capataces acrecéntase cando chegan os
períodos de maior consumo nos países desenvolvidos, especialmente
durante as semanas previas ao Nadal. Aí prodúcese o que algúns expertos
chaman «os incentivos da morte»: os empregados do téxtil precisan tanto
os cartos que traballan ata a extenuación. «Na tempada alta traballamos
todos os días, de luns a domingo, durante 14 horas», asegura Sorn Nita,
que leva máis dunha década a darlle forma á roupa que nin sequera soña
con poder vestir. Arredores da factoría Compress Holdin, no barrio de Chak Angre, converténdose en comedor para traballadores á hora do xantar.
No que vai de ano, máis de 1.000 personas, case 200 máis que en todo o
2013, desmaiáronse mentres traballaban nas fábricas do téxtil en
Camboxa, segundo datos do Departamento de Saúde Laboral do Goberno
recollidos polo diario Cambodia Daily. «Os desmaios masivos son
comúns nas fábricas», subliña o responsable de IndustriALL. Nun mesmo
día chegáronse a rexistrar 140 esvaecementos en tres factorías
diferentes do distrito de Dangkao, de Phnom Penh. «É algo que pasa todas
as semanas», afirma Long Chenda. «É verdade, de media hai catro ou
cinco desmaios cada mes», corrobora Chem Cahaicin. O 2014 foi un ano
dramaticamente histórico: por primeira vez tres traballadores morreron
nas fábricas do téxtil en Cambodja tras repetidas xornadas extremas de
traballo. Un deles, Vorn Tha, de 44 anos, morreu en xullo na factoría
New Archid, que confecciona roupa para H&M, despois de traballar
durante días dende as sete da mañá ás dez da noite.
O 2014 foi un ano dramaticamente histórico: por primeira
vez tres traballadores morreron nas fábricas do téxtil en Cambodja tras
repetidas xornadas extremas de traballo
Morrer de fame no traballo
A pobre alimentación dos empregados, unida á excesiva carga laboral, o
uso de produtos químicos e as altas temperaturas que se alcanzan nos
talleres, está detrás desta cruenta realidade. No seu informe de 2014,
Better Factories, un programa da Organización Internacional do Traballo
(OIT) creado no 2001 para mellorar as condicións laborais nas factorías
do téxtil en Cambodja, sinala que só o 18% das fábricas cumpren coa
limitación de dúas horas extraordinarias ao día; o 35% coas
recomendacións relativas á calor no centro de traballo; e máis da metade
non teñen auga e xabón suficientes.
Só o 18% das fábricas cumpren coa limitación de dúas
horas extraordinarias ao día, o 35% coas recomendacións relativas á
calor e máis da metade non teñen auga e xabón suficientes
Pese a todo, o que realmente está a causar os desmaios e as mortes é a
fame. Literalmente. «Traballamos sen parar, ata case morrer», repite
Sorn Nita. Con 23 anos, apenas pesa 46 kilos que xa non move coa
louzanía de tempo atrás. O seu corpo comeza a decatarse do que significa
o paso do tempo. En Camboxa esa é a marca que sinala a entrada na idade
adulta. Un informe da ONG británica Labour Behind the Label (LBL)
afirmaba en 2012 que as mulleres que se desempeñan nas fábricas de
Camboxa enxerían unha media de 1.598 calorías ao día, a metade da
cantidade recomendada para una muller que realice unha actividade
industrial. Unha dieta completa, de arredor de 3.000 calorías diarias,
suporía un custo mensual de máis de 75 dólares, tres cuartas partes do
salario mensual que perciben. «Cos 100 dólares é moi difícil vivir en
Camboxa. Por iso é tan importante lograr o salario mínimo de 177
dólares», repite Sokny unha e outra vez. Ao deixar de comer, os
traballadores van quedando sen forzas, «ata que enferman ou caen
desmaiados», explica a sindicalista. «Moitos están enfermos, sen forza, e
derrúbanse mentres traballan», corrobora Sorn Nita. «Se o que teñen non
é serio nin sequera os envían ao hospital. Mándanos de volta ao
traballo», engade Chem Cahaicin. Para os empregados do téxtil, enfermar é
case coma unha sentenza, unha volta máis na soga das débedas.
A hora do xantar está a piques de rematar e con ela a nosa charla.
Unha cativa afánase por recoller os restos de arroz que sobraron dalgúns
pratos, mentras a súa irmá limpa as mesas do comedor. Mañá haberá que
montalo de novo. No mundo do téxtil en Camboxa o tempo non ten
estacións, é máis ben unha puntada continua que vai descosendo os corpos
ata que os fai esmorecer. Na entrada da factoría, un grupo de mulleres
apura unha botella de auga. A poeira dunhas motos fainas tusir. Uns
metros máis atrás Sorn Nita agárrase do brazo da súa nai, Sun Samnang.
Ela foi quen lle ensinou o oficio. Chem Cahaicin e Long Chenda camiñan
ao carón.
—Unha última cousa —dígolles antes de despedirme—. Vós que lle pediriades ao futuro?
Silencio.
—Que os nosos fillos non teñan que traballar nestas fábricas.
Autonomía Obrera y CGT Cádiz rechazan “la venta de material bélico a Arabia Saudí”
"El horizonte industrial de la bahía no puede salvarse a costa de la guerra y la sangre de miles de civiles inocentes en otros territorios de nuestro planeta", expresan en su comunicado. 12 septiembre, 2018
Los sindicatos Autonomía Obrera y CGT de Cádiz, organizaciones que cuentan con los servicios jurídicos de Autonomía Sur, han publicado el siguiente manifiesto sobre la noticia acerca del contrato de las corbetas para el gobierno de Arabia Saudí:
No a la venta de material bélico a Arabia Saudí
Ante las movilizaciones que, a propuesta de su Comité de Empresa, llevaron a cabo el pasado viernes una parte del colectivo de trabajadores/as de Navantia-San Fernando, desde las Secciones Sindicales de Autonomía Obrera y CGT del Hospital “Puerta del Mar” queremos manifestar públicamente lo que sigue:
-Que ambas Secciones Sindicales rechazamos tajantemente tales movilizaciones por su gravísimo contenido insolidario y belicista, ya que lo único que, en última instancia, se persigue con ellas es imponer al gobierno central un cambio de postura en su decisión de anular la venta a Arabia Saudí de un pedido de 400 bombas de precisión laser por el temor a que ello pudiese implicar la anulación por ese país del contrato firmado en julio para la construcción de cinco corbetas.
-Que para los abajo firmantes la lucha de los trabajadores/as por sus derechos y por el empleo no puede emprenderse nunca a cualquier precio, ni bajo cualquier bandera reivindicativa, sino que debe tener siempre como límites muy claros la obligación de que el objetivo de una lucha o el acuerdo concreto con que se cierre no conlleve nunca el deterioro de los derechos laborales de otros trabajadores y, menos aún, menoscaben los derechos humanos de otros colectivos o pueblos. Todo lo que se salga de esa simple exigencia, por mucha apariencia reivindicativa que presente (cortes de tráfico, neumáticos ardiendo, etc.) no sólo no es una lucha obrera real, sino que constituye en el fondo una movilización reaccionaria y una expresión gravísima de insolidaridad e incoherencia que nada tienen que ver con las luchas históricas del movimiento obrero.
-Que, a tal efecto, resulta obligado recordar a quienes se movilizaron el pasado viernes, a sus líderes sindicales y a todos cuantos desde la tribuna pública les han jaleado sin pudor en estos días, algunas circunstancias internacionales que organizaciones como la ONU, UNICEF, CRUZ ROJA, AMNISTÍA INTERNACIONAL, INTERMON OXFAN o GREEN PEACE no han cesado de denunciar reiteradamente y que son las que siguen:
-Que, desde hace 3 años, Arabia Saudí encabeza una coalición militar que mantiene una guerra extrema contra en territorio de Yemen que ha provocado ya la muerte de más de 6.000 civiles (de los que 2.400 eran niños), 50.000 personas han resultado heridas, y tres millones de ciudadanas/os yemeníes se han convertido en desplazados dentro de su propio país.
-Que, como consecuencia de esa guerra impuesta por EEUU y Arabia Saudí, Yemen sufre actualmente una de las mayores crisis humanitarias del mundo, con al menos 22,2 millones de personas (el 83% de su población) necesitadas de ayuda humanitaria para subsistir y más de un millón de presuntos casos de cólera. La guerra de Yemen (promovida por EEUU y Arabia Saudí y denominada “la guerra invisible” por el aislamiento informativo que sufre) representa hoy día la mayor crisis humanitaria que se vive en el mundo.
-Que hace tan sólo un mes, el pasado 9 de agosto, UNICEF y CRUZ ROJA informaron que la coalición dirigida por Arabia Saudí perpetró un ataque aéreo en Yemen que causó 50 muertos y 77 heridos; uno de los objetivos del ataque fue un camión ocupado por niños que se dirigía a una escuela, de ahí que al menos 29 de esas víctimas fueran niños menores de 15 años. Y pocos días antes, el 2 de agosto, el bombardeo en un mercado y un hospital cercano en a la ciudad de Al Hudeida dejó más de medio de centenar de muertos (de los que 6 eran menores y 4 mujeres) y más de cien heridos. Según Intermon Oxfan, agosto ha sido el mes más sangriento para la población civil de Yemen en lo que va de año. A fecha del 31 de agosto, un total de 981 personas civiles habían resultado heridas o perdido la vida, incluidos 300 niños y niñas.
-Según datos oficiales facilitados por Amnistía Internacional, entre 2015 y junio de 2017 (últimos datos disponibles), España autorizó 202 licencias de exportación de armas a Arabia Saudí, Bahréin, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Kuwait, Marruecos y Qatar, integrantes de la coalición militar encabezada por Arabia Saudí que bombardea Yemen. El valor de esas autorizaciones de exportación de armas en ese período ascendió a 1.569 millones de euros y el importe de las exportaciones realizadas es de 1.229 millones de euros. Como denuncia AI, esa cantidad supone casi mil veces más que la destinada a ayuda humanitaria a Yemen desde el inicio del conflicto, que ascendía a 1,3 millones de euros hasta diciembre de 2017.
-Que, por lo que respecta en exclusiva a Arabia Saudí, debe recordarse que esta dictadura es el 5º mayor cliente armamentístico de España y que sólo entre 2015 y junio de 2017 vendimos armas por valor de 728,5 millones de euros, entre las que se encuentran las 400 bombas de precisión laser susceptibles de utilizar contra la población civil de Yemen, que son el resultado de un contrato firmado en 2015 por el anterior gobierno del PP por valor de 9,2 millones de euros.
-Que, así mismo, ambas Secciones Sindicales lamentamos profundamente la extrema tibieza, cuando no la clara y sonora complacencia, con que se han manifestado en relación a estas movilizaciones los máximos líderes de las organizaciones de izquierda en nuestra comunidad y nuestra ciudad. De Dña. Susana Díaz (PSOE de Andalucía) era de esperar su pronunciamiento claramente a favor de todas las rectificaciones que fueran precisas para salvar el contrato de las fragatas con Arabia Saudí, sobre todo si con esa posición se atacaba abiertamente al gobierno de Pedro Sánchez. Pero lo que resulta asombroso e inaceptable a todas luces es que, de nuevo, los dirigentes de CC.OO., U.G.T. y de Podemos-Andalucía respalden abiertamente las protestas de los trabajadores de NAVANTIA-SAN FERNANDO, rehúsen pronunciarse en contra de la venta de bombas a Arabia Saudí y se dediquen tristemente a “lanzar balones fuera” responsabilizando de lo que sucede a quienes nos impusieron el vergonzoso modelo industrial/militar que hoy sufrimos en nuestra Bahía.
En el sindicalismo y en la política, resulta obligado recordarles, se debe estar siempre para defender posiciones éticas y justas, aunque sus contenidos no sean entendidos o asumidos por la población; tenemos la obligación moral de defender a cualquier precio los derechos humanos desde todas sus perspectivas, aunque ello nos suponga (como seguramente sucederá, por ejemplo, cuando se difunda esta nota) recibir críticas furibundas, ataques irracionales o, sencillamente, perder respaldo electoral. No estamos, en suma, para ganar elecciones a costa de lo que sea, sino para cambiar la forma de pensar de la población en una dirección ética, justa y solidaria; si pronunciarnos y hacer política o sindicalismo en esos términos nos conduce secundariamente a ganar elecciones, bienvenido sea ese resultado, pero si, por el contrario, nos lleva a perderlas, será siempre una derrota honrosa, fruto de anteponer los principios y no ceder al atractivo abrazo de las ideas populistas y demagógicas que hoy tanto parecen gustar.
-Que, por último, ambas Secciones Sindicales respaldamos plenamente la campaña ARMAS BAJO CONTROL, promovida por Amnistía Internacional, FundiPau, Greenpeace e Intermon Oxfan, y exigimos al gobierno central que, al igual que ya han hecho otros países como Suecia, Canadá, Finlandia, Noruega o Bélgica, cese todas las exportaciones de materiales bélicos a países que están cometiendo crímenes de derecho internacional o que violen los derechos humanos (como sucede con la intervención militar en Yemen) y que, por tanto, pongan inmediato fin a la venta de todo tipo de armamento a Arabia Saudí y mantenga su compromiso de anular la entrega de las 400 bombas de precisión laser, sean cuales sean sus efectos.
Como de forma tan acertada ha señalado recientemente el director de Intermón Oxfan, “no se puede permitir que se vendan armas que puedan ser utilizadas en un país azotado por más de un millón de casos de cólera y al borde de la hambruna, donde tres de cada cuatro yemeníes necesitan ayuda humanitaria para cubrir sus necesidades básicas, en una crisis exacerbada por el bloqueo naval y aéreo”.
El horizonte industrial de la bahía no puede salvarse a costa de la guerra y la sangre de miles de civiles inocentes en otros territorios de nuestro planeta.
FUENTE: Sindicatos Autonomía Obrera y CGT de Cádiz
Dentro
de los trabajos del SAIn, se va a celebrar un taller práctico de
documentalismo y no violencia, de mucho interés para activistas
sociales. Será impartido en colaboración con Rainbow Collective, que tiene una amplia experiencia en documentalismo solidario.
Puedes inscribirte escribiendo un correo a info @ partidosain.es